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¿Feliz Navidad?

¡Feliz Navidad! Lo vamos a repetir estos días hasta la saciedad. Nadie escapa al condicionamiento social que implica mostrarse alegre y lleno de ilusión en estas fechas. Pero, ¿somos todos felices en las fiestas navideñas?

La Dra. Maria Antònia Güell, psicóloga de Centro Médico Teknon, nos da algunos datos para reflexionar y para afrontar este período en el que puede que no todos seamos "tan felices".

Mujer tapándose el rostro con las manos


Según datos de una encuesta del CIS sobre felicidad y navidad del 2004:

  • La Navidad es una época de alegría para el 49,8 % de la población.
  • Para el 27% es una época triste.
  • Para el 17,3 % es una época de agobio.

Si tenemos niños y ancianos en el entorno familiar, tenemos salud y la crisis no nos impide el gasto extra, tenemos muchas posibilidades de disfrutar de estas fiestas tradicionales con todo su arsenal decorativo, gastronómico, musical y, sobre todo, de oportunidad afectiva.


Sin embargo, la mitad de nuestros vecinos vivirá mal la presión social para sentir esa dicha: los que han perdido seres queridos, las familias rotas, los que están lejos de casa, los enfermos, los parados, los estresados, cualquiera a quien estas fiestas coja con el paso cambiado.


Hasta qué punto llega a ser terrible sentirse ajeno a la felicidad del entorno, lo demuestra un dato muy duro: los suicidios aumentan por estas fechas.


Robert Waldinger, actual director en Harvard de uno de los más completos y largos estudios sobre la felicidad, destaca como factor fundamental de la investigación que lo más importante para mantenernos felices y sanos es la calidad de nuestras relaciones, y una relación de buena calidad es aquella en la que te sientes seguro y puedes ser tú mismo, una relación en la que inviertes tiempo y atención genuina. Otro aspecto básico de su estudio es que la felicidad también proviene de la capacidad de dar sentido a nuestros actos.


Si hoy perteneces a ese 50% de personas afortunadas a las que les gusta la Navidad y deseas llenar de sentido estas fechas, te sugiero:

  • Identifica cual es el sentido para ti de estas fiestas, toma conciencia de lo que deseas fomentar y lo que deseas evitar.
  • Escapa de los convencionalismos. Cuando felicites a los demás, abraces o beses, mira a los ojos, intenta transmitir un sentimiento de afecto sincero. Eso es respeto al otro y a uno mismo.
  • Intenta dedicar al menos unos minutos de conversación con atención plena a cada uno de los tuyos, haciéndoles sentir importantes para ti.
  • Los regalos materiales no son tan trascendentes como lo anterior, pero también se agradecen; intenta que sean personalizados, realmente pensados para cada uno, sin sustituir con ellos el afecto ni el diálogo.
  • Si tu sentimiento navideño va más allá de los tuyos, haz llegar tu solidaridad a algún desconocido concreto en forma de atención, compañía o generosidad. O libera a alguien de su deuda, o reconcíliate, o tú sabrás lo que te hará sentir mejor persona.

Y si eres de los que están pasando por una etapa triste o dura, puedes elegir:

  • Si lo prefieres, deja pasar estas fiestas, no estas obligado a participar; pero recuerda que todo pasa, lo bueno y lo malo.
  • Tal vez hacer un esfuerzo por unirte a otros te alivie y distraiga un poco y, quién sabe, a lo mejor resulta que te necesitan más que tú a ellos.
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