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Fíate de tu sombra

El buen tiempo ya está aquí y con él, las salidas al campo, a la playa, los paseos… El sol nos acompañará mientras disfrutamos de estas actividades y debemos protegernos de él de la manera más adecuada. Las radiaciones solares no dañan nuestra piel del mismo modo a lo largo del día.

El dermatólogo Joan Ramon Garcés nos ha dado una herramienta para saber cuál es el momento más peligroso: nuestra sombra. Esta nos avisa de cuándo debemos poner en marcha todas las armas fotoprotectoras.

Para proteger nuestra piel de los efectos adversos de la radiación solar, debemos utilizar las llamadas medidas de fotoprotección. Para ello debemos tener en cuenta la radiación ultravioleta que nos llega (UVI) y también el tipo de piel, llamado fototipo. Si no utilizamos las medidas fotoprotectoras adecuadasa nuestra piel, las consecuencias pueden ser muy graves: quemaduras, envejecimiento cutáneo y cáncer de piel.

Ilustración de persona en la playa con sombra alargadaIlustración de Krahn

Protegerse del sol es esencial para las personas de piel clara (fototipos 1, 2 y 3); especialmente para:

  • Personas que trabajan o viven al aire libre.
  • Niños.
  • Personas con las defensas bajas, inmunodeprimidas.
  • Personas trasplantadas, que toman medicación fotosensible.
  • Las que padezcan enfermedades que se agraven con la luz solar, como el lupus o las porfirias.

Así, las personas que no poseen un protector natural en forma de pigmento, deben seguir un comportamiento fotoprotector. ¿Cómo? Evitando las horas del día con mayor irradiación solar. La regla de la sombra, nos indica cuál es el momento más adecuado para la exposición solar.

Si hay sol, hay sombra. Cuanto más intensa es la radiación UV durante el mediodía solar, en el pico de máxima intensidad, la sombra que proyectamos es menor, casi inexistente. Mientras que cuando la sombra se va alargando, disminuye el riesgo de insolación.

En general, cuando nuestra sombra es más larga que nuestra altura, nos hallamos fuera del horario de alarma solar. La sombra que trazamos es como nuestro ángel de la guarda, que a medida que se extiende desplegando sus alas protectoras nos transmite confianza, seguridad, dulce compañía. Si desaparece, si se esfuma bajo sus pies, hay que buscar a otro que ocupe su lugar, bajo una arboleda, una sombrilla, a cubierto.

La fotoprotección natural consiste en conocer nuestras propias defensas y, en caso de necesidad, ponernos a cubierto.

¿Cómo debes protegerte del sol?

Ponte bajo cubierto.

Podemos ocultarnos bajo una cubierta de cristal, pero debemos recordar que filtra los rayos UVB, pero deja pasar los UVA y la luz visible. No obstante, avances tecnológicos recientes han logrado fabricar cristales con un añadido de capas muy finas de metal que restringen el paso de la radiación UV y permiten la difusión de la luz visible. Sería deseable su utilización en edificios concurridos, donde se necesita una buena iluminación; pero también una reducción de la radiación UV, como por ejemplo las escuelas o algunos museos.

Utiliza una indumentaria adecuada.

Si no tenemos más remedio que estar al sol y no hay rastro de nuestra sombra, los sombreros, ropa apropiada y gafas de sol polarizadas, constituyen la primera línea de acción.

Usa filtros solares.

Son las sustancias más utilizadas para protegernos del sol. Actualmente existe una amplia gama de productos cosméticamente muy aceptables y biológicamente activos y eficaces. Se pueden adquirir en múltiples formas de presentación. Cremas, lociones, leches, geles, espuma, spray, polvos, barras de labios, etc. Tipos:

  • Químicos u orgánicos.

Se basan en sustancias muy diversas, según la radiación que queramos detener. Su mecanismo se fundamenta en la absorción de los fotones de la radiación UV transformando su energía lumínica en energía térmica, desarbolando su potencial nocivo, modificándolo. Puesto que se absorben en la piel, tienen más riesgo de alergia y precisan unos 30 minutos tras su aplicación para que funcionen de manera completa. Con mucho son los más utilizados porque son los que poseen mayor grado de penetración y mejor cosmética.

  • Filtros físicos o inorgánicos

Consisten en partículas de minerales como el titanio, el cinc, el hierro, la mica o el caolín y su acción se basa en la dispersión y refracción de la radiación UV. Son insolubles y opacos y en realidad «reflejan» la luz al impactar sobre la piel, tal como lo harían pequeñísimos espejos extendidos sobre el tegumento cutáneo. Su bloqueo nos protege de todo el espectro de la luz solar, tanto los UVB como los UVA y también de los infrarrojos (IR). Por este motivo se les conoce como pantalla total, lo cual no significa que la protección que ejercen sea total, sino que actúan sobre el total de las fracciones de la radiación UV. Inicialmente eran poco aceptados porque dejaban la piel blanquecina debido a su contenido mineral. Durante la última década se han conseguido micronizar estas sustancias, obteniendo cremas mucho más transparentes y por ende más cosméticas. Al ser inertes no penetran más allá de la capa córnea, por lo que no son tóxicos ni producen alergia. Su acción fotoprotectora se inicia en el momento de su aplicación.

  • Filtros biológicos

Contienen sustancias que absorben y neutralizan los radicales libres producidos por el efecto de la radiación solar. Poseen un gran poder antioxidante. Las más utilizadas son la vitamina C, vitamina E, vitamina A, diferentes polifenoles y otros oligoelementos. A pesar de que algunas de ellas bloquean débilmente la radiación solar por sí mismas, el principal papel que desempeñan es el de complementar la actividad de los filtros solares, potenciando su función «reparadora». Añadir antioxidantes a las cremas fotoprotectoras incrementa su efecto y mejora su función, puesto que desactivan las moléculas dañinas generadas por los fotones de la radiación UV (conocidas como radicales libres) que no fueron bloqueados por el fotoprotector en la parte más superficial de la piel.

Existe una gran cantidad de filtros solares en el mercado con abundante variabilidad en las formulaciones. Muchas de ellas combinan las diferentes modalidades de fotoprotección: reflexión, absorción y reparación. El desarrollo de nuevas moléculas de tipo híbrido, llamadas así por su acción defensora de «amplio espectro» tanto frente a los rayos UVB como los UVA, ha contribuido a incrementar el índice de protección de manera significativa.

La textura de los preparados ha mejorado considerablemente, gracias a la introducción de mezclas siliconadas de muy alta permanencia, que dejan la piel mate, sin sensación grasa. Todos los envases tienen la obligación de informar del tipo de filtro, las sustancias que contiene, el espectro de absorción que bloquean y el factor de protección solar (FPS).

Ante la radiación solar, fíate de tu sombra y protégete. Evitarás cáncer de piel, quemaduras y un envejecimiento precoz de tu piel.

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