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Hidratación en la atopia
La piel seca es una característica común de los pacientes con dermatitis atópica, pudiendo por sí sola desencadenar inflamación. Pero además induce otras alteraciones:
- Pérdida de flexibilidad de la piel
- Alteración de la función de barrera con pérdida de agua
- La piel seca es colonizada más fácilmente por una bacteria denominada Staphyloccocus aureus, lo que conlleva un aumento del número de infecciones
Esta sequedad se debe a una disminución de las grasas de la piel de los atópicos que son indispensables para retener el agua. Hay que evitar las conductas que disminuyan el contenido de grasas en la piel como el uso de jabones muy agresivos, aconsejando el uso de productos libres de detergentes (syndets). Respeto al baño, si bien es preciso realizarlo de forma regular, nunca debe excederse de 15 minutos, pudiendo usar como aditivos aceites minerales o coloides de avena.
Inmediatamente después del baño, con la piel húmeda, debería aplicarse un producto hidratante ya que en ese momento se producirá una mayor retención de agua y los productos penetraran mejor.
Los productos hidratantes más empleados son mezclas de grasas y agua, y como regla general cuanta más grasa y menos agua tenga el producto, mayor capacidad de hidratación. Las lociones tienen gran contenido de agua y poco de grasa, por lo que deberían evitarse.
La vaselina es el producto más eficaz: facilita la regeneración de la piel, impide la evaporación de agua y protege contra la acción irritante de sustancias como los detergentes. La principal desventaja de la vaselina es el tacto grasiento que deja en la piel y la incomodidad para su aplicación.
Actualmente en el mercado encontramos una generación de hidratantes que incluyen el cetil y estearil alcohol, el mirismato o el palmitato isopropílico que han disminuido esta sensación grasa residual encima de la piel, pero son productos relativamente caros comparados con los previos.
Los humectantes, como la glicerina, se añaden a los productos hidratantes por su capacidad de incrementar la cantidad de agua contenida en las capas superiores de la piel.
Con la hidratación de la piel conseguiremos además de la mejoría del aspecto y el tacto de la piel de los atopicos, aliviar la sensación de picor y escozor que presentan. El uso continuo de hidratantes reduce la necesidad de corticoides, siendo posible que tengan por sí solos una pequeña capacidad antiinflamatoria, pudiendo espaciar el periodo entre brotes.
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