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Dr. Francisco José López Gil - Dermatología

PSORIASIS

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¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad crónica y no contagiosa que presenta brotes de placas rojas con escamas localizadas frecuentemente en codos, rodillas y cuero cabelludo, aunque puede afectar otras zonas, incluidas uñas y articulaciones.

La piel está constituida de numerosas células en perpetua renovación. En la persona afecta de psoriasis esa renovación de células en la piel es, en ciertas localizaciones, siete veces más rápida de lo normal, por lo que la piel no puede eliminarse al ritmo necesario. Las células se superponen unas a otras para formar una zona de piel espesa que es la placa psoriásica. Las escamas características que la recubren se eliminan en forma de gruesas películas, y bajo ellas la piel presenta una inflamación que se traduce en el enrojecimiento de las lesiones.

La psoriasis nunca es contagiosa. Las personas del entorno del paciente deben saber que no pueden contraer la enfermedad en contacto con un psoriásico. No es necesario tomar ninguna precaución especial en la relación con personas psoriásicas, incluso aunque se trate de relaciones íntimas.

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¿Cuándo y por qué aparece?

La edad de comienzo es variable, más frecuente entre los 15 y 35 años. La causa se desconoce, pero se ha descubierto participación conjunta de factores predisponentes (herencia) y desencadenantes (psicógenos, infecciosos, medicamentosos, metabólicos y endocrinos). La evolución de la psoriasis es imprevisible, caprichosa y caótica, aunque siempre es benigna. La psoriasis es una enfermedad crónica: puede acompañar a aquel que la sufre durante toda la vida.

Evoluciona en forma de brotes cuya duración varía de algunas semanas a algunos meses. Entre los brotes las placas desaparecen total o parcialmente, e incluso a veces parece que la persona se ha curado completamente. Estas remisiones totales o parciales pueden sobrevenir de forma espontánea.

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¿Qué tratamientos hay en la actualidad?

Es importante personalizar el tratamiento según la extensión y localización de la enfermedad. Los tratamientos se dividen en tópicos y por vía oral.

Tópicos:

Corticoides: se dividen en categorías según su potencia y localización a tratar. Suelen combinarse con emolientes como la urea y queratolíticos como el ácido salicílico para eliminar las escamas.

Análogos de la vitamina D: calcitriol, calcipotriol y tacalcitol inhiben la proliferación de queratinocitos e inducen a su correcta diferenciación. Se debe vigilar el tiempo y la superficie cutánea de aplicación por sus efectos en el metabolismo del calcio/fósforo.

Vía Oral:

Acitretin (Neotigason®): Regulan el crecimiento y diferenciación de los queratinocitos y poseen propiedades antiinflamatorias. Especialmente indicado en psoriasis pustulosa generalizada, en psoriasis palmo-plantar y en psoriasis de placas gruesas. Muy adecuado en combinación con el sol natural o artificial.
Efectos secundarios generales: teratogenicidad (daño fetal); precisa control regular de enzimas hepáticas y lípidos en sangre. Cutáneos: sequedad de ojos, labios y boca, caída de cabello. A dosis elevadas puede producir dolor muscular y articular.

Metotrexate: Es de elección en artritis psoriásica especialmente incapacitante.
Resulta muy útil en las formas extensas de psoriasis de piel, especialmente cuando son de rápida aparición, o en psoriasis menos extensas pero que se han mostrado rebeldes y resistentes a todo tipo de terapias. También en los casos en que la enfermedad condiciona mucho psicológicamente al paciente.
Posee una acción principalmente antiinflamatoria. Se administra de forma oral o intramuscular una sola vez cada semana, normalmente durante 8 a 12 semanas.
Se elimina por el riñón, por tanto no debe darse a quienes tengan insuficiencia renal crónica. Puede dañar el hígado, por lo que tampoco debe administrarse a pacientes con alteraciones hepáticas ni a personas alcohólicas. Posibilidad de toxicidad de médula ósea en tratamientos prolongados.
Los efectos secundarios más frecuentes son náuseas, anorexia, fatiga y dolor de cabeza en las 24 horas siguientes a la administración del medicamento.

Ciclosporina: Es un medicamento inmunosupresor (baja las defensas) y antiinflamatorio. Indicado en psoriasis en placas crónica, severa, con gran mejoría de uñas y artritis en su administración prolongada.
El efecto secundario más frecuente y temible es la afectación renal, que depende sobre todo de la dosis diaria recibida, especialmente cuando supera los 3 mgrs. por kilogramo de peso y día. Afortunadamente y gracias a la detección precoz, esta alteración renal es completamente reversible tras la suspensión del tratamiento. También puede producir hipertensión arterial, que igualmente baja al interrumpir el tratamiento. Otros efectos secundarios son: hipertricosis (aumento de vello), temblor y fatiga.

PUVA: Siglas que se refieren al uso de Psoralenos (P) orales y exposición a rayos UVA. Se administra al paciente un fotosensibilizante en pastilla o supositorio (8 -metoxipsoraleno, trimetoxipsoraleno) y dos horas después se expone a la cámara de UVA controlando la dosis de rayos según la sesión y el color de la piel del paciente.
Se recomienda realizar las sesiones a ultima hora del día o por la noche, ya que en caso contrario la persona debe proteger sus ojos con gafas de sol durante las 8 horas que dura su efecto.

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Tratamientos biológicos para la psoriasis

Los fármacos biológicos son moléculas de biosíntesis con capacidad para modificar la cascada inflamatoria en el origen de la psoriasis. Por este motivo actúan sobre las células y otros elementos del sistema inmunitario.

La terapia biológica de la psoriasis se considerará en pacientes adultos con psoriasis moderada o grave, cuando el paciente no presente contraindicación, no tolere o no responda al resto de los fármacos empleados para el tratamiento de esta enfermedad (fototerapia, metrotrexato, acitretino y/o ciclosporina).

Debido a su mecanismo de acción, se requieren controles médicos regulares que en ocasiones se acompañarán de pruebas complementarias como una analítica de sangre, una radiografía de tórax o un test de Matoux (intradermoreacción).

Los fármacos biológicos se autoadministran de manera subcutánea con plumillas de inyección con una pauta semanal variable en función del medicamento empleada. Infliximab, uno de los tratamientos biológicos disponibles, se administra por vía endovenosa de forma ambulatoria enc centros sanitarios capacitados.

El tratamiento de la psoriasis (ya sea tópico, sistémico o biológico) debe ser personalizado para cada paciente. Deben tenerse en cuenta distintos aspectos del paciente como la edad, el sexo, los hábitos, los antecedentes patológicos, el tipo de psoriasis y los tratamientos realizados previamente. Valorando estos aspectos, su dermatólogo junto con el paciente optará por la opción terapéutica más apropiada en su caso.

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Fármacos biológicos para la psoriasis

  • Efalizumab (Raptiva®): este fármaco actúa bloqueando el paso de los linfocitos de la sangre al espacio extravascular. Se empleó para el tratamiento de la psoriasis moderada/grave sin afectación articular. Por motivos de seguridad, su comercialización no está autorizada actualmente puesto que la relación riesgo/beneficio se considera desfavorable.
  • Etanercept (Enbrel®): es un fármaco que inhibe la transducción de señales inflamatorias por el bloqueo de una molécula denominada factor de necrosis tumoral (TNF). Está indicacado para el tratamiento de adultos con psoriasis en placa moderada a grave que no han respondido, tienen contraindicada o no toleran otra terapia sistémica incluyendo la ciclosporina, el metrotrexato o la fototerapia.

Presenta una acción terapéutica sobre las lesiones cutáneas de la psoriasis y también sobre el componente inflamatorio de las articulaciones (artritis psoriásica). Se presenta en jeringas que el paciente se autoadministra de manera subcutánea una o dos veces por semana durante ciclos de hasta seis meses de tratamiento. El cese y repetición del tratamiento no suelen asociarse a efecto rebote (empeoramiento de la psoriasis respecto al estado inicial) ni a disminución de la efectividad del fármaco.

Los efectos adversos más frecuentes de etanercept son la cefalea y las reacciones inflamatorias locales en el lugar de inyección del medicamento. La tasa de infecciones graves es muy baja.

Etanercept está contraindicado en pacientes con historia de infecciones graves, insuficiencia cardíaca avanzada, enfermedad desmielinizante o cáncer.

  • Infliximab (Remicade®):Es un anticuerpo con capacidad de neutralizar el citado TNF. Aunque tiene otras indicaciones médicas, infliximab está aprobado para el tratamiento de psoriasis en placas moderada a grave en adultos que no han respondido, o que tienen contraindicación, o que presentan intolerancia a otra terapia sistémica incluyendo ciclosporina, metotrexato o fototerapia.

    La administración de infliximab debe realizarse en un medio hospitalario, puesto que es endovenosa. La posología en dosis establecidas es cada 8 semanas, aunque las 3 primeras dosis se administrarán de forma menos espaciada.

    Infliximab tiene una eficacia muy elevada y es el fármaco biológico con mejores respuestas en psoriasis particularmente graves. Actúa en las lesiones cutáneas, en las ungueales y en el componente de artritis. No obstante, el tratamiento mantenido a largo plazo se relaciona con un descenso en su actividad.

    Los efectos adversos más frecuentes de infliximab son la cefalea, las náuseas, las infecciones de vías respiratorias altas y las reacciones de infusión al fármaco.

    Está contraindicado en pacientes con antecedentes de infecciones graves, insuficiencia cardíaca avanzada, neoplasias o enfermedades desmielinizantes.
  • Adalimumab (Humira®): Adalimumab también actúa sobre el TNF y está indicado en psoriasis en placa crónica de moderada a grave en pacientes adultos que no hayan respondido, que tengan contraindicaciones o que sean intolerantes a otras terapias sistémicas incluyendo, ciclosporina, metotrexato o fototerapia.

    Ha sido el último fármaco biológico aprobado por el momento para el tratamiento de la psoriasis. Su administración es bisemanal mediante inyección subcutánea durante periodos prolongados. Su acción se refleja tanto en las lesiones cutáneas como en el componente de artritis psoriásica. Cabe destacar su rapidez de acción. A lo largo del tratamiento, la eficacia desciende progresivamente.

    Adalimumab está contraindicado en pacientes con infecciones graves, insuficiencia cardíaca avanzada o en aquellos que tengan antecedentes de enfermedad desmielinizante o de cáncer. En cuanto a los efectos adversos, tiene un perfil similar a los otros fármacos anti-TNF. El tratamiento con adalimumab supone un aumento del riesgo de infecciones graves como la pielonefritis, la neumonía, artritis séptica o septicemia, motivo por el cual se realizarán controles clínicos regularmente.

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Para saber más:

- Psoriasis en la infancia
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