Quemaduras

Las quemaduras pueden ser de varios tipos, básicamente químicas, térmicas, eléctricas y su diagnóstico, pronóstico y tratamiento viene dado básicamente por su extensión y por su profundidad:

  • Primer grado: superficial
  • Segundo grado: medio
  • Tercer grado: profundas

Las quemaduras extensas deben ser tratadas en centros especializados, pues conlleva un trastorno muy importante para todo el organismo que requiere medidas urgentes y constantes destinadas a mantener o recuperar el equilibrio hidro-electrolito del organismo, así como luchar contra las infecciones.

Las quemaduras menos extensas pueden ser tratadas de forma ambulatoria mediante limpieza quirúrgica y curas continuas para evitar las infecciones y favorecer la epitelización de los tejidos afectos. Las quemaduras de primer y segundo grado se pueden curar completamente sin dejar secuelas y de forma espontánea si no se infecta.

Cuando dicha curación se retrasa más allá de las tres semanas, se plantea la posibilidad de practicar injertos cutáneos.

Las quemaduras de segundo grado profundo o de tercer grado si que suelen dejar secuelas cicatriciales importantes, por lo que suelen practicarse injertos cutáneos antes de las tres semanas para evitarlas o minimizarlas.

Cuando quedan secuelas cicatriciales, estas pueden ser muy diversas y requerir algunas o varias de las posibilidades de que disponemos en todo el arsenal terapéutico de la cirugía plástica (resecciones parciales, injertos, plástias, colgajos, dermoabrasiones, etc.).