Traumatismos cutáneos

Heridas cutáneas

Suelen ser consecuencia de accidentes domésticos, tráfico, agresiones, etc. Suelen ser tratadas en servicios de urgencias donde siempre es deseable que cuente en su equipo con un cirujano plástico, pues es el más cualificado para su tratamiento debido a que es el más conocedor de los principios, técnicas y materiales más idóneos para elegir la conducta más adecuada.

Se tratan con anestesia local o general, según la importancia de las heridas. Principalmente, se trata de reconstruir lo mejor posible los destrozos originados, eliminando los tejidos necróticos, limpiando al máximo las partes sucias y contaminadas y suturando todo en su sitio, habitualmente en dos o tres planos de actuación en profundidad y con suturas lo más finas y atnaumáticas posibles.

Úlceras cutáneas

Deben tratarse primero incidiendo en sus causas, principalmente vasculares, diabéticas, decubito, etc.

Las úlceras propiamente dichas se tratan con curas tópicas de limpieza y desinfección para así prepararlas óptimamente para su posterior tratamiento quirúrgico o su cierre por segunda intención, si está en un grado avanzado de curación. Si no es así, pueden intervenirse mediante suturas directas, injertos o colgajos según las características y localización de la úlcera.