Fobia Social (o Ansiedad Social)

Fobia Social

La fobia social va más allá de la timidez o de la vergüenza, es un trastorno real, no una forma de ser. Quien tiene fobia social:

  1. Tiene un temor intenso y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que se ve expuesto a una posible evaluación por parte de los demás.
    Este miedo a la evaluación negativa puede reflejar:
    • Valoración poco realista de lo que se espera de uno.
    • Sobrestimación del grado en que los demás observan su conducta y se dan cuenta de los síntomas externos de ansiedad.
    • Sobrestimación de la probabilidad de cometer errores, fracasar y ser rechazado y
    • Subestimación de las propias capacidades.
    La persona teme actuar de un modo humillante o embarazoso y que esto sea valorado negativamente y tenga como consecuencia un rechazo hacia ella.
  2. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad:
    • A nivel físico: palpitaciones, sudoración, temblor, "ponerse rojo", boca seca, etc., que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional.
    • A nivel emocional: sentimientos desagradables de vergüenza o autoconciencia de su estado físico.
    • A nivel conductual: necesidad de salir de la situación.

    Algunas de las situaciones más habitualmente temidas son el hablar en público, el iniciar y mantener una conversación o el ser observado mientras uno come, trabaja, escribe y ser visto como ansioso, torpe, estúpido...etc.

  3. Cuando estas situaciones no pueden ser evitadas, son experimentadas con ansiedad o malestar intenso.
  4. La persona reconoce que este temor es excesivo o irracional. La mayoría de personas que tienen fobia social saben que no deberían sentir el miedo que sienten, pero no lo pueden controlar.
  5. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa o el malestar que aparece en las situaciones sociales o actuaciones en público temidas, interfieren de manera significativa en la rutina habitual de quien sufre fobia social, así como en sus relaciones laborales (o académicas), sociales, etc. y le producen un malestar clínicamente significativo.

¿Cómo tratamos la Fobia Social?

Existen tratamientos psicológicos y psicofarmacológicos efectivos.
Su objetivo es dotar a la persona con fobia social de unos recursos básicos que le permitan:

  • Aprender a:
    • Establecer metas realistas en sus interacciones sociales.
    • Concentrarse en la interacción social en lugar de las propias sensaciones internas y los pensamientos.
    • Comportarse con habilidad en aquellas situaciones que se siente con dificultades.
  • Reducir:
    • Las conductas de evitación y las conductas de seguridad.
    • La activación somática o habituarse a ella cuando no se pueda cambiar.
    • La ansiedad en las situaciones temidas y la ansiedad anticipatoria a la exposición a una situación temida.
    • La interferencia producida por el trastorno.
  • Modificar las expectativas, interpretaciones y valoraciones negativas así como las creencias sobre las que están basadas.

El tratamiento psicológico que planteamos es de orientación cognitivo-conductual ya que es el de primera elección cuando no hay otros trastornos asociados, como una depresión.

Este tratamiento que llevamos a cabo para conseguir los objetivos antes señalados, tiene diferentes componentes:

  1. Psicoeducativo.
  2. Tratamiento cognitivo.
  3. Modificación de conductas.
  4. Estrategias concretas para manejar la ansiedad, mejorar la auto-confianza y, si es necesario, las habilidades sociales.
  5. Paralelamente, se acompaña a la persona a un proceso de cambio de actitud general (aceptar el miedo, la incertidumbre, aceptarse a sí mismo con miedo, flexibilizarse, etc.) y de su constante evaluación en lo que hace y ese intento de control de los síntomas, de la situación, de los demás, por una actitud de más tolerancia hacia sí mismo.
  6. Para ello utilizamos técnicas como el mindfulness, entendido como una experiencia centrada en el presente, en el aquí y ahora, sin divagar en cuestiones relacionadas con el pasado o el futuro, evitando elaborar juicios valorativos o sentencias (autoculpabilizarse). Es un estado de aceptación de la experiencia tal y como se da.