Tricotilomanía (Trastorno de arrancarse el pelo)

La Tricotilomanía no es solamente un "hábito". Es un trastorno psicológico relacionado con el control de los impulsos. Es un problema multidimensional que requiere un abordaje plural.
Podemos diagnosticar este trastorno cuando la persona:
  1. Se arranca el propio pelo de forma repetitiva, lo que da lugar a su pérdida.
  2. Ha realizado varios intentos repetidos de disminuir o dejar de arrancarse el pelo.
  3. Siente malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento a causa de arrancarse el pelo.
  4. No tiene otra afección médica (dermatológica) o psiquiátrica (esquizofrenia) que pueda ser el motivo del hecho de arrancarse el pelo o la pérdida del mismo.
Aunque la parte del cuerpo donde más se tiende a arrancar el pelo de manera compulsiva es en la cabeza, también se da en otras partes, como las pestañas, las cejas, el pubis, las axilas o el pecho o la barba en los hombres.
Muchas personas que sufren tricotilomanía, se sienten avergonzadas de su comportamiento, no hablan de ello y tratan de ocultarlo, sufriéndolo en silencio. Hay personas con este trastorno que antes de arrancarse el cabello (o cuando se resisten a hacerlo) sienten una sensación de tensión y, una vez ya lo han hecho, de alivio o placer.
Otro grupo de personas presentan este comportamiento principalmente en situaciones de cansancio, aburrimiento o sedentarismo (usar el ordenador, hablar por teléfono, estudiar etc.).
Las conductas alrededor del arrancarse el cabello son muy variadas y es necesario determinarlas, de la manera más precisa posible, para poder tratarlas.
Es frecuente que las personas con tricotilomanía tiendan a tener una baja autoestima y a veces incluso un estado de ánimo bajo y a mantenerse socialmente aisladas, intentando evitar situaciones en las que otros puedan verles.
También pueden estar presentes sentimientos de culpa por no frenar esta acción y dedicarle tanto tiempo, con las consecuencias que tiene en su vida (llegar tarde al trabajo o a una cita, no participar de actividades deportivas con amigos etc.).
Otra conducta característica es el taparse con sombreros, pelucas, ponerse falsas pestañas o tatuarse las cejas.
Hay circunstancias que pueden hacer que la tricotilomanía empeore: los problemas financieros, laborales, de relación, etc. Cabe destacar que también hay situaciones de "estrés positivo" que también pueden facilitar la conducta, como por ejemplo casarse, comprarse una casa o un coche, etc., que pueden causar ansiedad y tensión que la persona intentará "aliviar" con la tricotilomanía.

¿Cuál es el Tratamiento?

Debido a que las razones por las que una persona se arranca el cabello pueden ser muy variadas, así como las circunstancias en que tiene lugar, se ha podido constatar que se obtienen mejores resultados cuando se utiliza más de un tipo de estrategia terapéutica para hacerles frente, individualizando así el tratamiento.
Todos los enfoques de tratamiento que proponemos se derivan de la Terapia Cognitivo-Conductual y están basados en la evidencia científica.
La terapia de Aceptación y Compromiso junto con el entrenamiento en el control de los estímulos que disparan la necesidad de arrancarse el pelo, mejoran a largo plazo la tricotilomanía.
También se está investigando, mostrando algunos resultados prometedores, la eficacia de la
Terapia Dialéctica Conductual, cuando se combina con la Inversión del Hábito y control de estímulos, mostrando que los beneficios obtenidos se mantienen meses después de terminado el tratamiento.
Es importante mantener una actitud de alerta después de que la persona ha dejado de arrancarse el pelo ya que los "resbalones" a menudo son inevitables. El pelo siempre está presente y diariamente nos enfrentamos a situaciones en las que hay que frenar la necesidad de realizar la conducta de arrancar.