Cáncer de cuello uterino

La forma más habitual de cáncer del cuello uterino es el ocasionado por el virus del papiloma humano (HPV). La infección por este virus altera las células cervicales hasta el punto de transformarlas en cancerosas.

La detección precoz de alteraciones celulares cervicales, mediante la realización de la citología en las revisiones ginecológicas anuales, permite un tratamiento pronto y eficaz, antes de llegar al punto del cáncer invasor cervical.

¿Cuáles pueden ser las causas?

Existen más de 150 subtipos del virus VPH, aunque sólo los de alto grado pueden llegar a dar cáncer de cuello.

¿Qué síntomas están asociados al cáncer de cuello uterino?

Las primeras etapas de un cáncer del cuello uterino pueden no producir síntomas. En fases más avanzadas, la paciente puede tener pérdidas anormales de sangre por vagina, secreción vaginal más abundante o de características diferentes a las habituales, dolor o pérdidas de sangre en el transcurso del acto sexual o dolor abdominal, entre otros.

¿Cómo se diagnostica?

Para el diagnóstico del cáncer del cuello uterino es imprescindible una biopsia del cuello uterino realizada con la ayuda de un colposcopio, una especie de microscopio que, a través de la vagina, permite al especialista visualizar determinadas partes del cuello uterino. A veces la inspección del cuello del útero y una citología de rutina ya nos ponen sobre aviso de lo que tenemos enfrente.

Para el diagnóstico de extensión del tumor maligno se requerirán otras pruebas de diagnóstico por la imagen (TC, resonancia, pielografía, etc.).

¿Cuál es el tratamiento?

Es posible individualizar un tratamiento frente a cada caso de cáncer del cuello uterino. La cirugía, más o menos radical, la quimioterapia, la radioterapia externa, y a veces intravaginal, son las armas de que disponemos para hacer frente al reto de tratar adecuadamente un cáncer del cuello uterino.