¿Cómo evoluciona la corrección?

Generalmente la corrección de la deformidad de las rodillas se obtiene en seis o doce meses. La rapidez de la corrección también está en función de la edad, cuanto más joven, más rápida es la corrección.

El protocolo habitual es hacer controles clínicos y radiológicos cada 4 meses en la consulta, para ir observando la mejoría clínica y el cambio del eje mecánico de la extremidad o extremidades inferiores intervenidas. Nuestra pauta es la de hacer estudios radiológicos.

En los primeros cuatro meses postintervención, ya se observan mejorías importantes clínicas (Fig. 12).

Fig.-29Fig. 12 Genu valgo bilateral. Estudio radiográfico. Eje mecánico muy lateralizado.

La deformidad de las extremidades inferiores no es en muchos casos simétrica. En ocasiones solamente una extremidad inferior está afectada y en otros casos, una está más deformada que la otra. En estos casos, la corrección se obtiene antes en la extremidad menos deformada (Fig. 13) y suele ser necesaria la retirada en primer tiempo en la extremidad que ya está corregida. En la mayoría de los casos, la corrección es simétrica.

Fig.-31Fig. 13 A los ocho meses post-intervención, la extremidad inferior izquierda está prácticamente corregida y con un eje mecánico normal.

A medida que la deformidad se va corrigiendo, se observa una apertura del ángulo que forman los tornillos de cada placa.

El protocolo habitual, es el de retirar las placas y tornillos, cuando se ha conseguido una ligera hiper-corrección. Esto es especialmente necesario en pacientes muy jóvenes, con menos de 11 años de edad, ya que puede aparecer lo que conocemos como efecto de "rebote". El efecto "rebote" es una tendencia a perder algo de corrección en algunos casos con mucho tiempo por delante para continuar creciendo.

El control de los pacientes se hace hasta finalizar el crecimiento. Si hay tendencia a perder corrección, si procede en función de la edad del paciente, se repite la colocación de las placas. El resultado final es excelente y la intervención es mini invasiva, en comparación con la cirugía abierta convencional cuando lo único que podemos hacer es un a osteotomía abierta para solucionar el problema.

Cuando la corrección clínica y radiológica es la que deseamos, se retiran las grapas y tornillos a través de la misma pequeña incisión cutánea y al día siguiente el paciente retoma una vida normal.