Femorotibiales

Se trata de recambios protésicos que sustituyen únicamente el compartimiento lesionado de la rodilla. Desde este punto de vista su indicación es superponible al de las osteotomías aunque, en este caso, no existe límite de indicación por el grado de lesión. Lo único imprescindible es que la afección sea monocompartimental, Frente a ellas tienen la ventaja de precisar de un período de reintegración a la normalidad mucho más corto. Aquí no se pretende la corrección de ninguna deformidad; es más, esta corrección está contraindicada, pues provoca una degeneración artrósica, por sobrecarga, en el compartimiento contralateral, incluso puede buscarse una hipocorrección.

Están totalmente contraindicadas en los reumatismos inflama- torios, en inestabilidades ligamentosas y en grandes deformidades, en varo o valgo y, especialmente, si existen componentes de flexo o recurvatum sobreañadidos, Algunos autores las utilizan únicamente en las lesiones degenerativas de compartimiento externo y las reservan para el interno únicamente en casos de secuelas postraumáticas u otras deformidades.

Son prótesis técnicamente difíciles de colocar y, a la vez, exigentes. Deben estar muy bien colocadas para que su resultado sea satisfactorio a corto y, especialmente, a largo plazo. La sustitución, si llega el caso, por una prótesis total de rodilla es posible y se obtienen buenos resultados.

Los modelos más usados son los descritos por Marmor y Cartier. Con discretas variantes entre ellas, se componen de un componente femoral metálico, de forma convexa, que se implanta en el cóndilo femoral lesionado y de un componente tibial con superficie articular de polietileno. Goodfellow ha desarrollado un modelo en el que el polietileno se convierte en un menisco móvil. La movilidad de estos componentes meniscales parece mantenerse con el paso de los años, aunque se han descrito casos de luxación del mismo con cierta frecuencia.

En 1991 coordinamos una Mesa de Discusión para el Congreso SECOT -SPOT, en la que, en nuestra serie sobre 27 casos revisados, se puso de manifiesto la existencia de fenómenos de sobrecarga y de desgaste secundarios que se traducen en la frecuencia con que se deteriora el componente tibial de polietileno y en la aparición de necrosis o fracturas en la zona de apoyo del componente tibial. Por este motivo, con el que coinciden la mayoría de autores, se exigen polietilenos con espesor mínimo de 8 mm, a la vez que una perfecta colocación y orientación de los componentes (figs, 5a y b).

FemorotibialesFigura 5. a) Genu valgo artrósico Femorotibiales_2Figura 5. b) Corrección mediante osteotomía
de sustracción metafisaria femoral. Osteosíntesis.