Lesiones del Ligamento Cruzado Anterior

Son unas de las lesiones mas frecuentes en la práctica deportiva y en algunas actividades laborales que requieren esfuerzos de las extremidades inferiores.

Los ligamentos cruzados son dos, uno anterior y otro posterior. Se encuentran en el centro mismo de la articulación de la rodilla. Reciben éste nombre porque se cruzan entre sí por llevar direcciones opuestas El anterior va de delante a atrás, de adentro afuera y de arriba abajo. El posterior de detrás a adelante, de arriba a abajo y de afuera a adentro Al doblar y estirar la rodilla se enrosca el uno al otro y, de ésta forma estabilizan la rodilla. Actúan conjuntamente con los otros elementos estabilizadoras de la rodilla: Meniscos, Ligamentos laterales interno y externo, cápsula, y Músculos. El que se lesiona con mas frecuencia es el cruzado anterior.

Ha sido muy discutida la conveniencia ó no de tratarlos quirúrgicamente. Actualmente hay unanimidad médica en pensar que si no se corrige quirúrgicamente la lesión, se favorece la aparición de fenómenos degenerativos articulares siendo el final del proceso una artrosis precoz.

Las técnicas quirúrgicas para el tratamiento de la lesión han variado con los años. Las técnicas actuales buscan sustituir el ligamento roto por otro tejido.

Se usaron técnicas con tejidos sintéticos como la fibra de carbono ó el dacron. Estas técnicas están en desuso por las frecuentes reacciones de intolerancia que presentaban y por su facilidad en re-roturarse.

Lo más empleado son las reconstrucciones con diferentes tipos de injertos ó plastias extraídos del propio paciente. Las más usadas son las plastias de tendón rotuliano (hueso-tendón-hueso) y las plastias con los tendones de los músculos semitendinoso y recto interno (plastias con semis). Con ambas se obtienen muy buenos resultados aunque en algunas estadísticas, aparecen como mas frecuentes los problemas de sobrecarga en la rótula con las plastias de tendón rotuliano. Por este motivo hemos decidido tratar los casos de rotura del ligamento cruzado anterior con plastia de semis.

La técnica que empleamos es artroscópica aunque, en todos los casos, la extracción de las plastias, sean se un tipo u otro, debe hacerse por cirugía abierta, lo que comporta una incisión cutánea de unos 5 cm.

Un tema médicamente muy debatido son los sistemas de fijación de la plastia al hueso del fémur y al de la tibia.

En nuestro Grupo de trabajo, los Drs. Aguilera y Sánchez, Artroscopistas, usan un tornillo reabsorbible para la fijación tibial y una grapa de diseño especial, que llamamos Omega, y con las que se obtienen excelentes resultados. (Puede verse un resumen de trabajos presentados a diferentes Congresos).

La recuperación de éstas intervenciones es muy rápida. A los dos meses puede autorizarse la deambulación sin muletas ni rodillera protectora.

Sin embargo el paciente debe comprender que la transformación del tejido de tendón de la plastia a tejido ligamentoso, la regeneración de sensores de estímulos en la rodilla y la regeneración de los mecanismos de estabilidad es un proceso biológico que no debe darse por finalizado, en ningún caso, antes de los seis meses. Durante éste periodo puede desarrollarse una vida casi normal pero con limitaciones para la práctica deportiva y máximos esfuerzos.

En casos muy concretos pueden usarse los Injertos de ligamento proporcionados por los bancos de tejidos. Al comportarse como un trasplante, ó por los mismos proceso de liofilización ó criopreservación a que están sometidos, pueden dar fenómenos inmunológicos que obliguen a tratamiento con Cortisona y antiinflamatorios durante unos meses.