Anemia hemolítica

La anemia hemolítica se produce por la destrucción prematura de los glóbulos rojos o hemólisis (término que proviene de la contracción de lisis o "rotura" y de hemo o "sangre"). Existen múltiples tipos de anemia hemolítica que se clasifican según la causa que los produce; cuando la alteración que provoca la hemólisis se halla en el interior del glóbulo rojo, se habla de anemias hemolíticas intrínsecas, y cuando la alteración se halla fuera de este, las clasificamos como anemias hemolíticas extrínsecas. Entre las anemias hemolíticas intrínsecas se encuentran aquellas producidas por defectos en proteínas del glóbulo rojo (por ejemplo, déficit de glucosa 6-fosfato deshidrogenasa) o por alteraciones de la hemoglobina (por ejemplo, talasemias). Las anemias hemolíticas extrínsecas pueden estar ocasionadas por infecciones, sustancias tóxicas, medicamentos o por un trastorno autoinmunitario (es decir, por la producción de anticuerpos dirigidos contra los propios glóbulos rojos que provocan su destrucción). El tratamiento de la anemia hemolítica dependerá evidentemente de su causa.