Cáncer

Cuando hablamos de cáncer (ver tumor), nos referimos al conjunto de todas las enfermedades tumorales o neoplásicas de carácter maligno. Se trata, pues, de un término inexacto que no describe ninguna enfermedad concreta. En Hematología, la palabra cáncer no se usa por distintos motivos; en primer lugar, precisamente por su inexactitud y en segundo lugar, porque las enfermedades tumorales o neoplásicas de la sangre, a diferencia de otras como el cáncer de pulmón, el cáncer de colon u otros tumores sólidos, no crecen, por lo general, formando tumores o "bultos", sino que circulan por los distintos compartimentos que conforman la sangre (lamédula ósea, el sistema linfático y la propia sangre) sin formar un verdadero tumor. Las enfermedades tumorales sanguíneas reciben su denominación en función del tipo de célula que prolifera de una forma anómala: así, cuando la célula proliferante es el linfocito, hablamos de linfomas, cuando se trata de plasmocitos nos referimos a plasmocitomas, etc.

Cuando hablamos de cáncer (ver tumor), nos referimos al conjunto de todas las enfermedades tumorales o neoplásicas de carácter maligno. Se trata, pues, de un término inexacto que no describe ninguna enfermedad concreta. En Hematología, la palabra cáncer no se usa por distintos motivos; en primer lugar, precisamente por su inexactitud y en segundo lugar, porque las enfermedades tumorales o neoplásicas de la sangre, a diferencia de otras como el cáncer de pulmón, el cáncer de colon u otros tumores sólidos, no crecen, por lo general, formando tumores o "bultos", sino que circulan por los distintos compartimentos que conforman la sangre (lamédula ósea, el sistema linfático y la propia sangre) sin formar un verdadero tumor. Las enfermedades tumorales sanguíneas reciben su denominación en función del tipo de célula que prolifera de una forma anómala: así, cuando la célula proliferante es el linfocito, hablamos de linfomas, cuando se trata de plasmocitos nos referimos a plasmocitomas, etc.