Leucemia aguda

Las leucemias agudas son aquellas que se instauran rápidamente en el tiempo, por lo general en cuestión de semanas. En función del tipo de célula proliferante hablamos de dos grandes grupos de leucemia aguda: la mieloblástica cuando proliferan mieloblastos o precursores mieloides, y la leucemia aguda linfoblásticacuando lo hacen linfoblastos o precursores linfoides. Dentro de estos dos grandes grupos de leucemia aguda se distinguen diferentes entidades clínico-patológicas individualizables y distintas entre sí por lo que respecta al pronóstico y el tratamiento. Independientemente del tipo de leucemia aguda de que hablemos, la presentación clínica es prácticamente constante, es decir, el paciente presenta en poco tiempo cansancio, debido a la anemia, algún tipo de sangrado, debido a la disminución de la cifra de plaquetas e infecciones, debido al descenso de glóbulos blancos. Esta sintomatología, junto a la observación de células inmaduras en la sangre periférica y en la médula ósea, hacen que el diagnóstico de leucemia aguda no sea, por lo general, demasiado difícil. Actualmente, las técnicas diagnósticas de que disponemos (citogenética, biología molecular, citometría de flujo) permiten establecer con mucha precisión a qué tipo específico de leucemia aguda nos enfrentamos. Una vez establecido el diagnóstico de leucemia aguda, el tratamiento quimioterápico más adecuado debe instaurarse rápidamente.