¿Qué exploraciones pueden efectuarse para establecer el origen de las adenopatías?

Una vez establecida una orientación diagnóstica basada en la historia clínica y la exploración física, en algunos casos será de utilidad realizar algunas exploraciones complementarias que permitan confirmar el diagnóstico (cultivos, serologías, radiografía de tórax). Cabe hacer una especial mención del hemograma y, en especial, del estudio morfológico de la sangre periférica, una exploración que a pesar de su sencillez, puede aportar información relevante, como por ejemplo la observación de células linfoides reactivas –que sugerirá un síndrome mononucleósico- o la de linfocitos neoplásicos circulantes –que permitirá diagnosticar, en ocasiones sin necesidad de llevar a cabo una biopsia ganglionar, un síndrome linfoproliferativo crónico (frecuentemente una leucemia linfática crónica y, más raramente, un linfoma folicular, un linfoma de células del manto o una tricoleucemia).