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Esófago, hernia hiato y reflujo gastroesofágico
Información sobre patologías del estómago y del esófago.
Hernia de hiato
Secuencia de la operación. Operacion de Nissen: colocación de la parte superior del estomago (fundus) por detras del esofago y sutura anterior
¿Por qué se tienen ardores?
Aunque en el estómago hay una gran cantidad de ácido (ácido clorhídrico), lo normal es que no produzcan molestias porque sus paredes están preparadas para soportarlo. Sin embargo, cuando el ácido sube del estómago al esófago se tiene la sensación de ardor (y a veces de dolor) porque las paredes del esófago son más sensibles. Por tanto, en la mayoría de los casos, el ardor se debe al paso del ácido desde el estómago hacia el esófago. Esto es lo que se llama "reflujo gastroesofágico" ("reflujo" de fluir hacia atrás y "gastroesofágico" indicando la dirección de estómago (gastro) a esófago.
¿Por qué a veces los ardores se tienen en "la boca del estómago" y otras veces suben por el pecho?
La localización de la sensación de ardor depende de si el ácido sube más o menos por el esófago: si sube poco el ardor se puede notar en lo que vulgarmente se llama "la boca del estómago", que en realidad corresponde a la unión del esófago con el estómago; si el ácido sube más, la sensación de ardor puede llegar incluso hasta el cuello.
¿Por qué se produce el reflujo gastroesofágico?
Lo normal es que el ácido esté en el estómago y no suba hacia el esófago. Para ello existe una válvula (cardias) que permite que los alimentos pasen desde el esófago al estómago pero impide que el ácido, y los propios alimentos, retrocedan (refluyan). En determinadas ocasiones esta válvula falla (su fuerza disminuye) y entonces se produce reflujo gastroesofágico.
¿Es lo mismo la hernia de hiato que el reflujo gastroesofágico?
No es lo mismo, aunque en algunas ocasiones pueden coincidir. Además, muchos médicos dicen que un paciente tiene hernia de hiato cuando, en realidad, tiene reflujo de ácido desde el estómago al esófago. En realidad, la hernia de hiato consiste en que una parte del estómago sube (se desliza) desde el abdomen al tórax. Mucha gente tiene hernia de hiato y no tiene reflujo, aunque puede favorecerlo.
¿Es normal tener ardores?
Tener ardores no es normal, aunque todos podemos tenerlos alguna vez, especialmente si hemos comido o bebido en exceso o tras ciertas comidas fuertes. La importancia de los ardores depende de si aparecen con frecuencia o son intensos. La presencia frecuente de ardores debe ser motivo de que el paciente acuda al médico, no porque sea algo peligroso sino porque existen excelentes tratamientos para evitarlos. En otras ocasiones el reflujo gastroesofágico puede producir otros síntomas. Entre ellos destaca la regurgitación ("vuelve a la boca") los alimentos ya deglutidos o líquido del estómago. La dificultad para tragar, el dolor en el pecho, la irritación de la garganta e incluso la tos pueden ser causadas por el reflujo de ácido desde el estómago al esófago.
¿Hay que hacer pruebas para diagnosticar esta enfermedad?
En la mayoría de los casos el médico puede hacer el diagnóstico de reflujo gastroesofágico tan sólo conociendo las molestias del paciente. No obstante, en ciertas ocasiones es necesario visualizar el esófago por dentro para ver si existe inflamación y conocer su intensidad. Ello es debido a que no existe una buena correlación entre los síntomas que refiere el paciente y el grado de daño producido en el esófago. La mejor prueba para este objetivo es la endoscopia (la visión directa del esófago mediante una sonda que se introduce por boca) . Más raramente es preciso medir la cantidad de ácido que refluye; para ello se utiliza un sonda muy delgada que se introduce por la nariz (pHmetría 24h)
¿Cuáles son la cosas que favorecen los ardores?
El reflujo gastroesofágico, y por tanto los ardores, se ven favorecidos por diversas circunstancias. Es más frecuente que se produzca al tumbarse o cuando uno se inclina hacia delante. También se relaciona conciertas comidas y bebidas como el chocolate, el café, la menta, el alcohol o los alimentos grasos. Asimismo, ciertos medicamentos pueden favorecer el reflujo. Por último, es normal que durante el embarazo se produzcan ardores.
¿Cuál es el tratamiento del reflujo gastroesofágico?
El tipo de tratamiento dependerá de la intensidad y frecuencia de las molestias. Si aparecen de forma esporádica será suficiente con la toma de antiácidos cuando aparezca el ardor (ej.: Almax, Gelodrox ,Bemolan, etc.). Cuando los síntomas son más frecuentes es preferible disminuir la cantidad de ácido que se produce en el estómago. Para ello hay muchos medicamentos, unos menos potentes (ej.:ranitidina, famotidina) y otros más potentes (ej.: omeprazol, lansoprazol, pantoprazol). En general son eficaces y apenas tienen efectos adversos.
¿Durante cuanto tiempo debe tomarse la medicación?
El problema del reflujo gastroesofágico es que, en bastantes casos, es crónico; es decir, cuando se deja de tomar la medicación los síntomas reaparecen. Por eso, un gran número de pacientes tienen que hacer el tratamiento durante mucho tiempo, incluso durante toda la vida.
¿Se opera esta enfermedad?
Sí, el reflujo gastroesofágico puede operarse. La cirugía se suele realizar en los casos graves, o cuando los pacientes no quieren tomar medicinas durante mucho tiempo.
El tratamiento quirúrgico tiene como objetivo reconstruir una barrera antirreflujo. La técnica quirúrgica más ampliamente aceptada es la funduplicatura, que consiste en reforzar la función del cardias, arropando la parte superior del estómago alrededor de la porción inferior del esófago. El abordaje de la intervención quirúrgica en principio es por laparoscopia. Actualmente, las indicaciones de la cirugía son el fracaso de la medicación (recurrencias frecuentes, intolerancia al tratamiento farmacológico) y/o el deseo expreso del paciente.
Se acepta que la funduplicatura obtiene los mejores resultados a largo plazo, y por ello es la técnica preferida. Las funduplicaturas totales y las parciales , en ensayos no controlados, obtienen resultados positivos, con un porcentaje de éxito próximo al 90% a 10 años, en el control de los síntomas de la ERGE, exposición al ácido y ausencia de lesiones endoscópicas .
Aunque no existe suficiente información acerca de los beneficios a largo plazo del tratamiento quirúrgico comparado con el médico, en pacientes con esofagitis, los datos preliminares apuntan hacia una efectividad similar . En un ensayo aleatorizado en pacientes con ERGE y esofagitis se comparó el tratamiento médico a largo plazo con IBP (omeprazol) frente a la cirugía antirreflujo practicada por vía convencional. Los resultados a 3 años y a 5 años mostraron una efectividad y un impacto favorable sobre la calidad de vida ligeramente superiores para la cirugía, pero similares si se ajustaba la dosis de omeprazol hasta 40-60 mg/día. Recientemente, un estudio ha aportado resultados a largo plazo (12 años), concluyendo que ambos previenen de manera similar la estenosis y el adenocarcinoma de esófago. Una gran parte de los pacientes de este estudio, todos con ERGE grave, continuaban necesitando tratamiento médico 10 años después (62% de los sometidos al tratamiento quirúrgico y 92% de los del grupo de tratamiento médico).
La mortalidad operatoria es generalmente inferior al 0,5%, y no está relacionada con el tipo de intervención realizada. El riesgo de someterse a este tipo de intervención quirúrgica es mayor que el de presentar un adenocarcinoma esofágico, incluso en la población de alto riesgo .
La morbilidad global de grupos con amplia experiencia en este tipo de intervenciones es cercana al 5%, incluyendo complicaciones médicas y quirúrgicas , y los síntomas referidos por los pacientes después de la corrección quirúrgica son escasos, pero de diversa índole (disfagia, imposibilidad de eructar (gas-bloat syndrome), imposibilidad de vomitar, plenitud postprandial, saciedad precoz, dolores abdominales o torácicos y aerofagia o incremento del meteorismo). La cirugía antirreflujo es una alternativa terapéutica comparable en eficacia al tratamiento farmacológico del paciente con ERGE, con la ventaja de solucionar el problema de manera definitiva y evitar al paciente que tenga que tomar medicación toda su vida.
Es necesario personalizar la opción del tratamiento quirúrgico e informar al paciente de su existencia y de sus beneficios y riesgos. En general, el contexto, la experiencia del equipo quirúrgico y las preferencias del paciente ejercen un papel muy relevante
Enfermedad por reflujo gastroesofágico
Secuencia de la operación. Operacion de Nissen: colocación de la parte superior del estomago (fundus) por detras del esofago y sutura anterior
¿Por qué se tienen ardores?
Aunque en el estómago hay una gran cantidad de ácido (ácido clorhídrico), lo normal es que no produzcan molestias porque sus paredes están preparadas para soportarlo. Sin embargo, cuando el ácido sube del estómago al esófago se tiene la sensación de ardor (y a veces de dolor) porque las paredes del esófago son más sensibles. Por tanto, en la mayoría de los casos, el ardor se debe al paso del ácido desde el estómago hacia el esófago. Esto es lo que se llama "reflujo gastroesofágico" ("reflujo" de fluir hacia atrás y "gastroesofágico" indicando la dirección de estómago (gastro) a esófago.
¿Por qué a veces los ardores se tienen en "la boca del estómago" y otras veces suben por el pecho?
La localización de la sensación de ardor depende de si el ácido sube más o menos por el esófago: si sube poco el ardor se puede notar en lo que vulgarmente se llama "la boca del estómago", que en realidad corresponde a la unión del esófago con el estómago; si el ácido sube más, la sensación de ardor puede llegar incluso hasta el cuello.
¿Por qué se produce el reflujo gastroesofágico?
Lo normal es que el ácido esté en el estómago y no suba hacia el esófago. Para ello existe una válvula (cardias) que permite que los alimentos pasen desde el esófago al estómago pero impide que el ácido, y los propios alimentos, retrocedan (refluyan). En determinadas ocasiones esta válvula falla (su fuerza disminuye) y entonces se produce reflujo gastroesofágico.
¿Es lo mismo la hernia de hiato que el reflujo gastroesofágico?
No es lo mismo, aunque en algunas ocasiones pueden coincidir. Además, muchos médicos dicen que un paciente tiene hernia de hiato cuando, en realidad, tiene reflujo de ácido desde el estómago al esófago. En realidad, la hernia de hiato consiste en que una parte del estómago sube (se desliza) desde el abdomen al tórax. Mucha gente tiene hernia de hiato y no tiene reflujo, aunque puede favorecerlo.
¿Es normal tener ardores?
Tener ardores no es normal, aunque todos podemos tenerlos alguna vez, especialmente si hemos comido o bebido en exceso o tras ciertas comidas fuertes. La importancia de los ardores depende de si aparecen con frecuencia o son intensos. La presencia frecuente de ardores debe ser motivo de que el paciente acuda al médico, no porque sea algo peligroso sino porque existen excelentes tratamientos para evitarlos. En otras ocasiones el reflujo gastroesofágico puede producir otros síntomas. Entre ellos destaca la regurgitación ("vuelve a la boca") los alimentos ya deglutidos o líquido del estómago. La dificultad para tragar, el dolor en el pecho, la irritación de la garganta e incluso la tos pueden ser causadas por el reflujo de ácido desde el estómago al esófago.
¿Hay que hacer pruebas para diagnosticar esta enfermedad?
En la mayoría de los casos el médico puede hacer el diagnóstico de reflujo gastroesofágico tan sólo conociendo las molestias del paciente. No obstante, en ciertas ocasiones es necesario visualizar el esófago por dentro para ver si existe inflamación y conocer su intensidad. Ello es debido a que no existe una buena correlación entre los síntomas que refiere el paciente y el grado de daño producido en el esófago. La mejor prueba para este objetivo es la endoscopia (la visión directa del esófago mediante una sonda que se introduce por boca) . Más raramente es preciso medir la cantidad de ácido que refluye; para ello se utiliza un sonda muy delgada que se introduce por la nariz (phmetria 24h)
¿Cuáles son la cosas que favorecen los ardores?
El reflujo gastroesofágico, y por tanto los ardores, se ven favorecidos por diversas circunstancias. Es más frecuente que se produzca al tumbarse o cuando uno se inclina hacia delante. También se relaciona conciertas comidas y bebidas como el chocolate, el café, la menta, el alcohol o los alimentos grasos. Asimismo, ciertos medicamentos pueden favorecer el reflujo. Por último, es normal que durante el embarazo se produzcan ardores.
¿Cuál es el tratamiento del reflujo gastroesofágico?
El tipo de tratamiento dependerá de la intensidad y frecuencia de las molestias. Si aparecen de forma esporádica será suficiente con la toma de antiácidos cuando aparezca el ardor (ej.: Almaxã, Gelodroxã, Bemolanã, etc.). Cuando los síntomas son más frecuentes es preferible disminuir la cantidad de ácido que se produce en el estómago. Para ello hay muchos medicamentos, unos menos potentes (ej.:ranitidina, famotidina) y otros más potentes (ej.: omeprazol, lansoprazol, pantoprazol). En general son eficaces y apenas tienen efectos adversos.
¿Durante cuanto tiempo debe tomarse la medicación?
El problema del reflujo gastroesofágico es que, en bastantes casos, es crónico; es decir, cuando se deja de tomar la medicación los síntomas reaparecen. Por eso, un gran número de pacientes tienen que hacer el tratamiento durante mucho tiempo, incluso durante toda la vida.
¿Se opera esta enfermedad?
Sí, el reflujo gastroesofágico puede operarse. La cirugía se suele realizar en los casos graves, o cuando los pacientes no quieren tomar medicinas durante mucho tiempo.
El tratamiento quirúrgico tiene como objetivo reconstruir una barrera antirreflujo. La técnica quirúrgica más ampliamente aceptada es la fundoplicatura, que consiste en reforzar la función del cardias, arropando la parte superior del estómago alrededor de la porción inferior del esófago. El abordaje de la intervención quirúrgica en principio es por laparoscopia.
Actualmente, las indicaciones de la cirugía son el fracaso de la medicación (recurrencias frecuentes, intolerancia al tratamiento farmacológico) y/o el deseo expreso del paciente. Se acepta que la fundoplicatura obtiene los mejores resultados a largo plazo, y por ello es la técnica preferida. Las funduplicaturas totalesy las parciales , en ensayos no controlados, obtienen resultados positivos, con un porcentaje de éxito próximo al 90% a 10 años, en el control de los síntomas de la ERGE, exposición al ácido y ausencia de lesiones endoscópicas
Aunque no existe suficiente información acerca de los beneficios a largo plazo del tratamiento quirúrgico comparado con el médico, en pacientes con esofagitis, los datos preliminares apuntan hacia una efectividad similar . En un ensayo aleatorizado en pacientes con ERGE y esofagitis se comparó el tratamiento médico a largo plazo con IBP (omeprazol) frente a la cirugía antirreflujo practicada por vía convencional. Los resultados a 3 años y a 5 años mostraron una efectividad y un impacto favorable sobre la calidad de vida ligeramente superiores para la cirugía, pero similares si se ajustaba la dosis de omeprazol hasta 40-60 mg/día. Recientemente, un estudio ha aportado resultados a largo plazo (12 años), concluyendo que ambos previenen de manera similar la estenosis y el adenocarcinoma de esófago. Una gran parte de los pacientes de este estudio, todos con ERGE grave, continuaban necesitando tratamiento médico 10 años después (62% de los sometidos al tratamiento quirúrgico y 92% de los del grupo de tratamiento médico).
La mortalidad operatoria es generalmente inferior al 0,5%, y no está relacionada con el tipo de intervención realizada. El riesgo de someterse a este tipo de intervención quirúrgica es mayor que el de presentar un adenocarcinoma esofágico, incluso en la población de alto riesgo.
La morbilidad global de grupos con amplia experiencia en este tipo de intervenciones es cercana al 5%, incluyendo complicaciones médicas y quirúrgicas , y los síntomas referidos por los pacientes después de la corrección quirúrgica son escasos, pero de diversa índole (disfagia, imposibilidad de eructar (gas-bloat syndrome), imposibilidad de vomitar, plenitud posprandial, saciedad precoz, dolores abdominales o torácicos y aerofagia o incremento del meteorismo). La cirugía antirreflujo es una alternativa terapéutica comparable en eficacia al tratamiento farmacológico del paciente con ERGE, con la ventaja de solucionar el problema de manera definitiva y evitar al paciente que tenga que tomar medicación toda su vida. Las indicaciones de la cirugía son el fracaso de la medicación (recurrencias frecuentes, intolerancia al tratamiento farmacológico) y/o el deseo expreso del paciente.
Es necesario personalizar la opción del tratamiento quirúrgico e informar al paciente de su existencia y de sus beneficios y riesgos. En general, el contexto, la experiencia del equipo quirúrgico y las preferencias del paciente ejercen un papel muy relevante
Acalasia
La acalasia del esófago es una enfermedad poco común caracterizada por un pobre clearence esófago. La evacuación esofágica esta limitada debido a una pobre peristalsis esofágica, a una falta de relajación del esfínter esófago inferior luego de las degluciones y en un grupo pequeño de pacientes, esto se ve agravado con la presencia de un esfínter esófago inferior con alta presión.
La alteración del vaciamiento esófago, conlleva a una progresiva dilatación del esófago.
Diagnostico y Síntomas
Los dos síntomas mas comúnmente presentes en pacientes con acalasia son disfagia y regurgitación. La disfagia es uno de los primeros síntomas en manifestarse y esta causado por la falta de relajación del esfínter esófago inferior (EEI). A medida que el esófago se dilata en forma progresiva y comienza a acumular alimentos en su interior, se produce la regurgitación.
La regurgitación nocturna puede causar neumonía por aspiración y abscesos pulmonares. Esta enfermedad es de lenta evolución por lo que los síntomas de mala evacuación esofágica aparecen recién luego de varios años. En mas de la mitad de los pacientes la disfagia trae acarreado perdida de peso.
Para el diagnostico se necesitan la manometría, endoscopia y la radiología. La manometría es el estudio de elección cuando se sospecha la presencia de acalasia. Los hallazgos típicos incluyen: Ausencia de peristalsis esofágica, inadecuada relajación (imposibilidad de relajación completa) y aumento del tono del EEI.
La endoscopia digestiva se debe realizar en todos los pacientes para descartar la presencia de otras causas comunes de disfagia como el anillo de Schatzki y las estrecheces benignas o malignas. El hallazgo de un esófago dilatado con un EEI estrecho es característico de la Acalasia.
Avanzando cuidadosamente el endoscopio, este puede atravesar fácilmente el EEI hacia el estomago. Esto no se observa cuando se esta ante la presencia de una estrechez de origen maligna en donde la rigidez del tumor impide el avance del endoscopio hacia el estomago.
El estudio contrastado con bario muestra los hallazgos típicos: la colita de ratón en la parte distal del esófago y un esófago dilatado en la parte proximal del mismo. Un nivel hidroaereo detrás del corazón puede observarse en la radiografía simple de tórax. La ecografía endoscopia es útil para demostrar la presencia de una capa muscular propia hipertrófica.
Tratamiento
El tratamiento esta dirigido a disminuir la resistencia del pasaje a través del cardias. Esto puede lograrse mediante el uso de medicaciones, dilataciones con balón o con cirugía. Los bloqueantes cálcicos o las medicamentos a base de nitritos son inefectivos en la mayoría de los pacientes.
Experiencias recientes con inyecciones endoscópicas con toxina botulínica en la pared del esófago distal (EEI) sugieren que los síntomas pueden ser aliviados en las 2/3 partes de los pacientes, particularmente en ancianos.
Desafortunadamente el efecto es temporario y aunque cuando la inyección inicial mejora los síntomas el efecto no dura mas de 3 a 9 meses.
La dilatación con balón del esófago es efectiva en mas de 2/3 de los pacientes pero usualmente requiere múltiples sesiones que pueden estar acompañadas de complicaciones (perforación). Así todo cuando la disfagia se mejora, mas de la mitad de los pacientes desarrollan reflujo gastroesofágico. Al igual que la Toxina Botulinica el efecto de la dilatación es temporaria con una recurrencia de entre 2 a 5 años.
La miotomia esofágica debe ser considerada en los pacientes sin riesgo quirúrgico. El procedimiento se realiza por vía abierta (laparotómico o torácico) o por vía mínimamente invasiva (laparoscópico o toracoscópico). Una miotomia de 5 a 6 cm que atraviese la unión gastro esofágica y que divida la muscularis del esófago inferior y la parte superior del estomago es efectiva para aliviar la disfagia en 95% de los pacientes. Si el procedimiento se realiza desde el abdomen, una funduplicatura parcial puede ser agregada para evitar el reflujo. Este procedimiento tiene el beneficio de restaurar la capacidad de tragar sin agregar los problemas del reflujo.
Riesgos
En aquellos pacientes en los que se realiza una miotomia esofágica electiva, la mortalidad es menor a 0.3%. El riesgo de recurrencia de la disfagia en los pacientes que se presentan con hallazgos manométricos clásicos es de aproximadamente 5-10%. En los pacientes con hallazgos atípicos (Ej: acalasia vigorosa), el riesgo de recurrencia es mayor.
La principal complicación intraoperatoria es la laceración de la mucosa. La laceración es habitualmente fácilmente reconocida y se puede reparar con suturas. Las complicaciones mayores en aquellos pacientes en donde no se realiza ningún procedimiento son la desnutrición progresiva y la neumonía por aspiración. Si la vía elegida es la endoscopia (laparoscopia o toracoscopia), la conversión a la vía abierta en caso de dificultades de identificación de la anatomía no debe ser tomada como una complicación, sino por lo contrario, como una decisión acertada para poder realizar la cirugía en forma segura.
Resultados
Después de la miotomia esofágica, el 90% de los pacientes presentan buen resultado a largo plazo. El reflujo es raro si algún procedimiento antirreflujo fue agregado. De lo contrario, el reflujo se observa en aproximadamente el 50% de los pacientes. En la mayoría de los pacientes de bajo riesgo quirúrgico (ASA I y II) la miotomia esofágica requiere de 1 a 3 días de ingreso. Los pacientes mayores de edad o de alto riesgo (ASA 3 y 4) pueden necesitar mayor tiempo de ingreso. Luego de una miotomia sin complicaciones los pacientes pueden comenzar a tomar líquidos la misma noche de la cirugía o tan pronto como se recuperen de los efectos del neumoperitoneo (fundamentalmente nausea). Una dieta sólida es generalmente tolerada a los 1 o 2 días. Los pacientes deben tener una dieta semisólida por aproximadamente 4 a 5 semanas.
Cáncer esofágico
Qué es el cáncer de esófago?
El esófago es un conducto muscular que conecta la garganta con el estómago y permite que los alimentos entren en el estómago para ser digeridos. Por lo general, el esófago tiene entre 25 y 35 centímetros de largo (de 10 a 13 pulgadas). El ancho normal del esófago de una persona adulta es de aproximadamente 19 milímetros (alrededor de 3/4 pulgada) en el punto más estrecho. La pared del esófago tiene varias capas. Debido a que el cáncer del esófago comienza en la capa interna y crece hacia fuera, estas capas normales pueden usarse como puntos de referencia para describir el avance del tumor. La capa más interna del esófago se llama la mucosa.
La mucosa consta de dos partes. El epitelio constituye la capa misma del esófago. Las células planas y delgadas del epitelio se llaman células escamosas. La lámina propia es una capa delgada de tejido conectivo situada debajo del epitelio. Debajo de la mucosa hay una fina capa de tejido muscular que se denomina muscularis mucosae. La siguiente capa es la submucosa. Algunas partes del esófago tienen glándulas que segregan mucosidades en esta capa. La capa que queda debajo de la submucosa es una gruesa banda muscular llamada muscularis propia. Esta capa muscular se contrae de forma rítmica y coordinada para empujar los alimentos a lo largo del esófago desde la garganta hasta el estómago. La capa más externa del esófago está formada de tejido conectivo y se denomina adventicia.
La parte superior del esófago tiene en su inicio un área muscular especial que se relaja para abrir el esófago cuando éste siente que se aproxima un alimento o un líquido. Este músculo se denomina esfínter esofágico superior. La parte inferior del esófago está conectada con el estómago. Esta conexión se llama unión gastroesofágica o unión GE. Cerca de la unión GE hay un área muscular especial que se llama esfínter esofágico inferior, el cual no sólo controla la salida de los alimentos del esófago al estómago, sino que también evita que el ácido y las enzimas digestivas que se encuentran en el estómago pasen al esófago. El estómago contiene un fuerte ácido y enzimas que digieren los alimentos. El epitelio o revestimiento del estómago está constituido de células glandulares que liberan ácido, enzimas y mucosidades.
Estas células tienen características especiales que las protegen del ácido y de las enzimas digestivas que se encuentran en el estómago.
Si el ácido pasa del estómago al esófago, los pacientes pueden sentir una sensación de ardor en medio del pecho llamada acidez (acedía). El término médico que se utiliza para denominar el paso del ácido del estómago al esófago es el de reflujo. Si el reflujo de ácido del estómago al esófago inferior se prolonga durante mucho tiempo, este ácido puede hacer que las células escamosas que por lo general cubren el esófago sean reemplazadas por células de tipo glandular. Estas células glandulares suelen parecerse a las células que cubren el estómago, y son más resistentes al ácido gástrico. Si estas células glandulares se extienden más de 3 centímetros (alrededor de 1 1/4 pulgadas) por encima de la unión del esófago y el estómago (unión GE), el paciente padece de una condición llamada esófago de Barrett. Estas nuevas células glandulares que constituyen el esófago de Barrett pueden más tarde volverse precancerosas. Estas células pueden convertirse en un cáncer, por lo que es importante que las personas que padezcan de esófago de Barrett estén bajo cuidadosa observación.
Existen dos tipos principales de cáncer del esófago. Uno de ellos se llama carcinoma de células escamosas. Este nombre viene del tipo de célula que se vuelve cancerosa. En el pasado, este tipo de cáncer del esófago era el más frecuente de los dos tipos, y representaba casi el 90% de todos los casos. Sin embargo, estudios médicos más recientes demuestran que, en la actualidad, el cáncer de las células escamosas sólo representa alrededor del 50% de los casos de cáncer del esófago. Debido a que todo el esófago suele estar cubierto de este tipo de células, el carcinoma de células escamosas puede presentarse en cualquier parte a todo lo largo del esófago.
El otro tipo frecuente de cáncer del esófago se llama adenocarcinoma. Este tipo de cáncer comienza en un tejido glandular que, normalmente, no cubre el esófago. Antes de que pueda desarrollarse un adenocarcinoma, debe producirse el reemplazo de un área de células escamosas por células glandulares, como en el caso del esófago de Barrett.
¿Cuáles son las estadísticas principales acerca del cáncer del esófago?
La Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) calcula que durante el año 2003 se diagnosticarán aproximadamente 13,900 nuevos casos de cáncer del esófago en los Estados Unidos (10,600 hombres y 3,300 mujeres). Estas cifras incluyen todos los grupos de la población general de los Estados Unidos, incluyendo a los hispanos.
Esta enfermedad es alrededor de tres veces más frecuente entre los hombres que entre las mujeres, y casi tres veces más frecuente entre las personas de la raza negra que entre las personas de raza blanca. El carcinoma de células escamosas es el tipo de cáncer del esófago más frecuente entre las personas de la raza negra, mientras que el adenocarcinoma es más frecuente en los de raza blanca.
El cáncer del esófago es mucho más frecuente en otros países. Por ejemplo, las tasas de cáncer del esófago en Irán, el norte de China, la India y el sur de África son de 10 a 100 veces más altas que en los Estados Unidos.
La Sociedad Americana del Cáncer calcula que, durante el 2003, se producirán 13,000 muertes por cáncer del esófago (9,900 hombres y 3,100 mujeres). La mayoría de las personas que padecen de cáncer del esófago finalmente morirán de esta enfermedad, ya que por lo general se diagnostica en una etapa avanzada. Sin embargo, las tasas de supervivencia han ido mejorando. A principio de la década de los años 60, solamente el 4% de todos los pacientes de raza blanca y el 1% de todos los pacientes de la raza negra sobrevivían 5 años después del diagnóstico. Actualmente, el 13% de todos los pacientes de raza blanca y el 9% de todos los pacientes de la raza negra han sobrevivido 5 años después del diagnóstico.
La tasa de supervivencia a 5 años se refiere al porcentaje de pacientes que viven al menos 5 años después de que se les diagnostica el cáncer. Muchos de estos pacientes viven mucho más de 5 años después del diagnóstico. Las tasas de supervivencia a 5 años se utilizan para producir una manera convencional de discutir el pronóstico. La tasa de supervivencia relativa a cinco años excluye de los cálculos a los pacientes que han muerto debido a otras enfermedades, y se considera que es una manera más precisa de describir el pronóstico de los pacientes con un tipo y en una etapa particulares de cáncer. Por supuesto, las tasas a 5 años se basan en pacientes diagnosticados e inicialmente tratados hace más de cinco años. Los tratamientos mejorados con frecuencia dan como resultado un pronóstico más favorable para pacientes recién diagnosticados.
Tratamiento quirúrgico del cáncer esófago
El carcinoma esofágico es una patología relativamente poco común pero altamente letal, representando el 5 % de los tumores gastrointestinales in los Estados Unidos.
Se estima que 12,300 pacientes desarrollaran carcinoma esofágico en los Estados Unidos en el ano 2000. En la mayoría de los países occidentales la prevalencia de carcinoma esofágico esta incrementando aproximadamente a un ritmo de 10 % al ano, más rápido que cualquier otro tumor maligno.
Esta enfermedad ha atravesado un profundo cambio epidemiológico, desde el predominio del carcinoma epidermoide asociado con el abuso de tabaco y alcohol , hasta el adenocarcinoma asociado con el reflujo gastroesofágico (RGE) y la metaplasia del esófago de Barrett's.
Esta secuencia desde el RGE a la metaplasia intestinal, la displasia y el adenocarcinoma esta ahora siendo reconocida lo que se traslada a un mayor entendimiento y a un mejor tratamiento de la enfermedad.
En contraste la incidencia del carcinoma escamosa se encuentra estable o disminuyendo.
Síntomas y diagnostico
La disfagia es el síntoma más común de presentación. Usualmente los pacientes se presentan con historia de disfagia progresiva, comenzando con alimentos sólidos y duros (carnes y panes) y progresando a alimentos blandos y líquidos. Odinofagia , regurgitación y perdida de peso son descriptos también en casos avanzados. La extensión local del tumor invadiendo el árbol traqueobronquial o el nervio recurrente laringeo puede resultar en estridor, atascamiento, tos, ronquera, o neumonía aspirativa.
El examen físico es usualmente normal, pero puede revelar signos de caquexia como consecuencia de una deficiente nutrición o enfermedad metastásica. Los tumores están siendo diagnosticados mas frecuentemente en pacientes asintomáticos con esófago de Barret's en el transcurso del seguimiento endoscópico.
Es mandatorio un enfoque sistémico para el diagnostico y estadificación del cáncer esofágico. Una vez que el diagnostico histológico de carcinoma esofágico fue confirmado a través de la biopsia endoscopia , es necesaria una investigación detallada de la extensión local, regional y metastásica de la enfermedad. Tomografía computada del tórax y abdomen son útiles en la búsqueda de enfermedad metastásica. La ecografía endoscopia puede ser útil para evaluar la profundidad de la invasión tumoral y el compromiso ganglionar regional. La exactitud es de 80-85% para la invasión en profundidad y del 70-75% para el status ganglionar. Una precisa estadificación previa al tratamiento es importante no solo para análisis de supervivencia sino también para la toma de decisiones clínicas.
Tratamiento
El tratamiento puede ser paliativo o curativo dependiendo del estadio de la enfermedad y la condición del paciente. El tratamiento curativo es aplicable mayoritariamente en lesiones tempranas. Si la invasión ganglionar es limitada, tumores moderadamente avanzados pueden ser curados quirúrgicamente.
Las formas mas tempranas de cáncer - displasia de alto grado y carcinoma limitado a la mucosa - pueden ser tratados con una esofaguectomia limitada con una alta expectación de cura.
Las terapias dirigidas a la ablación endoscopia de la mucosa para tumores tempranos son todavía experimentales . Para tumores mas avanzados, pero todavía potencialmente curables, tasas de sobrevida a cinco anos tan altas como 41 % han sido reportadas. Dos estudios recientes han reportado que pacientes con estadio III de la enfermedad, una sobrevida a largo plazo puede ser lograda en un 25-35% de los pacientes luego de una esofaguectomia.
La esofaguectomia puede ser realizada a través de la vía transtorácica o transhiatal . La morbi-mortalidad es menos del 10 % como resultado del mejoramiento de la técnica quirúrgica y de lo cuidados peri operatorios.
La suma de quimio y radioterapia después de la cirugía ( terapia adyuvante) no ha demostrado de ser beneficiosa. La administración de quimio y radioterapia preoperatoria (neo-adyuvancia) esta ganando popularidad, y puede posiblemente ser superior a la cirugía como único tratamiento, pero la evidencia no es del todo concluyente y la morbilidad de la cirugía puede incrementar con la terapia pre-operatoria.
En pacientes con tumores avanzados, la enfermedad es esencialmente incurable y el foco esta dirigido a la paliación. Si el tumor es resecable la mejor paliación es generalmente obtenida con la cirugía. En tumores irresecables o en la presencia de metástasis a distancia, la sobrevida es mucho mas corta y la cirugía resectiva es raramente justificada. La disfagia es bien paliada con la inserción endoscopia de un stent.
Complicaciones
La mortalidad de la esofaguectomia es de 5-10% en unidades especializadas. Los resultados demuestran que la esofaguectomia es realizada en forma mas segura en instituciones con un alto volumen de casos. Las complicaciones mas comunes son las pulmonares (10-50%), arritmias cardiacas (10%), y fístula anastomótica (5-10%). Cuando la anastomosis es realizada en el cuello , una fístula es raramente responsable de una morbilidad grave. Sin embargo la disección en el cuello trae el riesgo potencial de una lesión temporal o permanente del nervio recurrente laringeo.
Resultados
esperados La estadía hospitalaria promedio es de 10 a 14 días. El promedio de sobrevida a cinco anos después de la resección es del 20-35 %. Para pacientes con tumores tempranos limitados a la mucosa la sobrevida a cinco anos puede exceder el 80% .Pacientes libres de metástasis linfáticas poseen una sobrevida a cinco anos del 60%, por otro lado la sobrevida desciende a 10 -20 % en pacientes con ganglios positivos. La resección paliativa brinda alivio de la disfagia en 90% de los pacientes.
