La mayoría de los pólipos no dan síntomas pero en ocasiones pueden sangrar o en su crecimiento obstruir el colon. El riesgo de los pólipos de colon, si no se extirpan, es que con el tiempo pueden malignizar y convertirse en un cáncer.
Generalmente el tratamiento de elección en los pólipos es la resección endoscópica mediante colonoscopia y no precisan ser operados. Si existe sospecha de ser maligno o las técnicas por colonoscopia no permiten quitarlos, el paciente debe ser operado y extirpar la parte de colon que esté afectada. Esta intervención como otras realizadas en el colon, puede hacerse mediante cirugía laparoscópica.