Generalmente el paciente presenta dolor abdominal intenso localizado en el hemiabdomen superior derecho, náuseas, vómitos, fiebre y en ocasiones ictericia (color amarillo de la piel).
El tratamiento indicado es la intervención quirúrgica de urgencia a ser posible en las primeras 72h después del comienzo de los síntomas. La cirugía consiste en la extirpación de la vesícula biliar (colecistectomía) y se realiza por laparoscopia.
La cirugía laparoscópica permite realizar la misma intervención con un menor número de complicaciones postoperatorias, menos dolor y una más pronta incorporación a la vida cotidiana.
A través de una óptica, que se introduce por el ombligo y se conecta a una cámara de vídeo, y con ayuda de unas pinzas, se trabaja en la zona de la vesícula y se extrae posteriormente a través del ombligo. La intervención es exactamente igual que con la cirugía abierta.
El paciente puede estar dado de alta a las 24-48 horas si no hay ninguna complicación y reincorporarse a su vida cotidiana en prácticamente una semana.
En algunos casos evolucionados el tratamiento idóneo es inicialmente tratamiento antibiótico y posteriormente cirugía (colecistectomía).
Hasta ahora, este tipo de cirugía por laparoscopia se realizaba con 3 ó 4 incisiones en el abdomen. Sin embargo, modernos dispositivos de última generación nos permiten realizar la intervención sólo realizando una única incisión en el ombligo. Esta técnica quirúrgica de cirugía transumbilical se conoce también como OPUS (One Port Umbilical Surgery) o SILS (Single Incision Laparoscopy Surgery).
Con la cirugía transumbilical se obtiene un grado de satisfacción muy alto. En este caso, la incisión quirúrgica queda disimulada en el pliegue umbilical. Otra de las ventajas radica en que el dolor postoperatorio es menor y las complicaciones relacionadas con las heridas quirúrgicas son menores.