Radiografías de una prótesis de rodilla

Preguntas frecuentes

Las preguntas de mis pacientes operados de prótesis y jugadores de golf son básicamente tres: ¿cuándo volveré a jugar?, ¿qué modificaciones debo hacer en mi "swing" y "stance"? y ¿puede afectar el golf a la duración del implante en mi articulación?.

Empezando por la primera pregunta debo decir que existen diferentes estudios realizados tanto en los Estados Unidos como en Europa sobre los efectos de diferentes deportes sobre pacientes operados de prótesis total de cadera y rodilla. Es en los Estados Unidos donde se ha estudiado con mayor profundidad la relación entre nuestro deporte y esta clase de cirugía. El estudio se realizó mediante cuestionarios que respondieron miembros de la Sociedad Americana de Cirugía Ortopédica y traumatología, tanto de las secciones de cadera como de rodilla y que habían operado pacientes jugadores de golf.

En prótesis de cadera, 14 profesionales de la PGA habían sido operados por 78 amateurs. A los 5 años, los profesionales seguía trabajando y jugando sin mayores problemas, entre los amateurs sólo un 9% de casos habían tenido que disminuir su actividad golfística por presentar dolor después de jugar, siempre menor que antes de la operación. La mayoría de cirujanos recomendaban el uso de coche durante el primer año como mínimo. Entre el mes 3 y 4 se permitía reemprender la actividad golfista.

En cuanto a la prótesis de rodilla, las respuestas al cuestionario en líneas generales fueron las siguientes: aparecieron 3 jugadores profesionales de la PGA y 39 amateurs. Un 93% de cirujanos consideraron que no existía ninguna contraindicación para seguir jugando a golf entre sus pacientes y recomendaban el uso del coche. Estos operados jugaban un promedio de 3 días a la semana. Sólo un amateur, 3%, requirió una segunda intervención. Por término medio, los operados volvían a jugar al cuarto mes.

En cuanto a la repercusión que puede tener la práctica del golf en la duración de la prótesis, no existen estudios específicos sobre nuestro deporte, sí en otros, como caminar, la natación y el ciclismo. Existen estudios que demuestran que la mineralización del hueso después de este tipo de cirugía mejora significativamente entre los pacientes que practican alguna de éstas actividades deportivas frente a los sedentarios. Uno de los trabajos experimentales clasifica al golf como deporte de bajo impacto sobre las articulaciones operadas. Por tanto, por la evolución clínica de los casos intervenidos, podemos decir que la práctica del golf no parece que pueda acortar la duración del implante comparativamente con personas no activas.