Cirugía percutánea en la corrección de la rodilla del adolescente

Cuando faltan aproximadamente dos años para finalizar el crecimiento de las extremidades inferiores, las piernas de los adolescentes pueden presentar un aspecto mecánico y estético normal (estando de pie, las rodillas y los tobillos se tocan entre ellos), las rodillas se tocan y los tobillos se separan (genu valgo o piernas en X), las rodillas se separan y los tobillos se tocan (genu varo o piernas arqueadas, figura 1).

Estas deformidades de las rodillas tienen importancia en la adolescencia ya que incapacitan para la práctica deportiva, especialmente las piernas en X, y por el aspecto inestético de las piernas en X y de las piernas arqueadas.


Figura 1. Genu Valgo. Piernas en X

La inmensa mayoría de pacientes adultos con artrosis de rodilla que operamos para colocar les una prótesis de rodilla tiene las rodillas en X o arqueadas. La deformidad de la rodilla con el paso del tiempo ha sido la responsable del desgaste o artrosis articular. 

La conclusión lógica de estas evidencias, es que las rodillas de los adolescentes deben tener la forma más normal posible al acercarse al final del crecimiento para evitar las consecuencias negativas a corto y largo plazo.

Desde hace pocos años, disponemos de unas tablas elaboradas por un cirujano norteamericano, R. Bowen de Wilmington (Delaware) (figura 22), que nos permiten señalar con gran exactitud el momento para hacer una cirugía percutánea (figura 3), con una incisión de 0-5-1 cm, que corregirá paulatinamente la deformidad de las rodillas hasta el momento de finalizar el crecimiento.


Figura 2. Introducción de datos clínico-radiográficos
para determinar la edad adecuada para la intervención

Figura 3. A: Localización con ayuda de la televisión
del punto exacto de entrada para corregir la deformidad
B: Incisión cutánea de 4 milímetros.

La evolución clínica de la corrección se hace con R-X y R.M.N (figura 4).


Figura 4. Resonancia magnética mostrando los puentes óseos
en los cartílagos de crecimiento tibial y femoral.

De manera general podríamos decir que para poder hacer esta cirugía mínima se deben tener por delante unos dos años para finalizar el crecimiento.

Además de la técnica quirúrgica muy cuidadosa y selectiva, es necesario realizar estudios previos muy precisos sobre el grado de deformidad, la edad ósea del paciente y el pronóstico de crecimiento residual, poder establecer el momento óptimo para realizar la intervención.

Los pacientes intervenidos permanecen un día ingresados y caminan al día siguiente con ayuda de bastones. A los quince días pueden volver a sus actividades físicas y deportivas habituales. La corrección de la s deformidades es progresiva y el resultado final espectacular, con cicatrices casi invisibles. (figuras 5, 6 y 7).


Figura 5. Genu Varo. Corrección percutánea de la defomidad


Figura 6. Genu Valgo. Piernas en X. Correción percutánea de la deformida
d


Figura 7. Cicatrices casi invisibles en cuatro pacientes intervenidos