En estos momentos no disponemos de ningún fármaco que sea capaz de corregir o evitar la degradación del cartílago de una forma fehaciente. La industria farmacéutica está destinando muchos recursos a conseguirlo y los resultados no tardarán en llegar.
La Sociedad Española de Reumatología recomienda la utilización de ciertos productos como el Condroitin Sulfato y la Glucosamina, que pueden tener un papel en la función de detener el progreso de la artrosis.
De todas formas podemos hacer mucho para paliar las consecuencias de la artrosis. Será fundamental la higiene de las articulaciones:
- Mantenerse en el peso adecuado
- Realizar un ejercicio físico suave con frecuencia (pasear en terreno llano, natación, gimnasia a base de estiramientos y tonificación sin pesas)
- Evitar las situaciones laborales o hobbies que provoquen una sobrecarga de las articulaciones
Una vez la artrosis se ha instaurado, podemos controlar el dolor a base de fármacos analgésicos; pocas veces debemos utilizar antiinflamatorios. La fisioterapia es un complemento fundamental en todas sus vertientes, tanto en la realización de ejercicios que tonifiquen la musculatura sin forzar la articulación (ejercicios isométricos), como en la utilización de técnicas analgésicas que pueden complementar e incluso sustituir a los medicamentos.
Cuando todo esto fracasa, y nunca antes, nos queda el recurso de la cirugía. Actualmente los cirujanos ortopedas son capaces realizar limpiezas articulares mínimamente agresivas (vía artroscopia), de realinear una articulación que se ha desviado e incluso de sustituir una articulación dañada por otra artificial con grandes garantías de éxito.