Longevidad saludable contra anti-aging

En los últimos años todos hemos sido testigos de la medicina anti-envejecimiento. Una medicina que cuyos objetivos es saber cómo vivir más tiempo, cómo frenar los procesos de enfermedad, cómo tener un aspecto más juvenil, cómo evitar las arrugas, el pelo gris, cómo mantener el cuerpo tonificado, y cómo frenar el decaimiento de la función cerebral y la cognición. Asimismo, hemos presenciado las dietas especiales, la nutrición por vía intravenosa, los suplementos vitamínicos, la terapia de oxígeno, la limpieza de colon, enzimas, antioxidantes, las células madre, y todo tipo de suplementos hormonales (el cortisol, la hormona del crecimiento y la hormona de tiroides), entre otros.

Hay mucha controversia en torno a la medicina anti-envejecimiento. Es un campo no reconocido como lo es una especialidad medicinal por la comunidad médica establecida. Muchos de los tratamientos y procedimientos referente al anti-envejecimiento recomendados por la Academia Americana de Medicina se basan en la investigación incierta de teorías y descubrimientos científicos que, aunque parecen muy prometedores en el proceso de laboratorio, aún no han sido probados en la práctica clínica con pacientes reales a través de estudios científicos y estandarizados de protocolo.

En este texto no se utilizará el término anti-envejecimiento, que puede ser antinatural e incluso puede sugerir que envejecer es una experiencia negativa que debemos tratar de evitar, sino el término envejecimiento saludable. Todos envejecemos, y no hay forma de evitarlo porque se trata de un proceso natural, en gran parte determinado por nuestra constitución genética, que también determina la aparición de patologías y condiciones médicas a las que somos propensos de experimentar, y esto está más allá de nuestro control. Otros factores, como el estilo de vida y los factores ambientales pueden jugar un papel importante y son elementos que podemos controlar para ayudar a optimizar la forma en que envejecemos, pero no evitarla.

Hoy en día, las mujeres en las sociedades occidentales tienen una esperanza de vida de 85 años. Pero, ¿cuál es el beneficio de vivir hasta esa edad, si los últimos 30 años aproximadamente se ven afectadas por varias enfermedades que les impiden vivir una buena calidad de vida, y que son frecuentes en la sociedad actual? La obesidad, la diabetes, enfermedades del corazón, la hipertensión, la depresión, la enfermedad de Alzheimer, la artritis, fracturas de huesos y, por supuesto, el cáncer. Estas condiciones pueden limitar las actividades de una persona, causando dolor y sufrimiento, provocando que la mujer no pueda rendir como lo desearía.

El objetivo del envejecimiento saludable es modificar el estilo de vida que está bajo nuestro control. Se refiere a la intervención y puesta en marcha de la medicina preventiva a la edad de 35 años. En las mujeres, la década antes de llegar a la menopausia es el período crítico en el cual debe asegurarse que la paciente llega a la transición de la menopausia en las mejores condiciones en términos de salud general, con un buen estado de los huesos y una buena condición cardiovascular. La dieta saludable óptima, el control de peso, el ejercicio, los chequeos regulares, la reducción de la exposición a toxinas, como el tabaco, permiten un equilibrio sano de mente y cuerpo.

El objetivo no es vivir más tiempo o prevenir el envejecimiento, sino seguir teniendo una vida activa y sana mucho más allá de la edad mediana, con una caída rápida justamente antes de morir, y no poco después de entrar en la menopausia.