Tóxina botulínica
Hasta hace unos pocos años, la única manera de corregir las arrugas de forma eficaz era someterse a tratamientos muy agresivos, como determinados peelings, resurfacings o la propia cirugía plástica. Actualmente, la toxina botulínica consigue unos resultados muy satisfactorios, sin que sea necesario un tratamiento previo ni posterior. Se trata de una intervención ambulatoria que se realiza en consulta. Además, tras un par de horas de reposo se puede volver a una vida totalmente normal, con la única excepción de no recibir tratamientos estéticos en el rostro durante 48 horas.
El paciente puede hacer lo que quiera, incluso ir a la playa o tomar una sesión de rayos UVA, si lo desea. No hay, por tanto, una época del año mejor que otra. Se puede hacer cuando uno desea. E incluso, se puede reincorporar al trabajo sin que nadie lo note. La única precaución es no tocarse la cara durante dos horas para evitar que el producto se desplace a otra zona del rostro.
