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La isquemia crónica de las piernas ocurre cuando las arterias que llevan sangre a los miembros inferiores se estrechan o se bloquean debido a la acumulación de placas de grasa (aterosclerosis). Esto provoca que los músculos y tejidos no reciban suficiente oxígeno. Sus síntomas más frecuentes son dolor al caminar que mejora con el reposo (claudicación intermitente), sensación de frío en los pies, heridas que no cicatrizan e incluso riesgo de gangrena en casos graves.
Medidas generales y cambios de estilo de vida
El tratamiento comienza con medidas para mejorar la circulación y frenar el avance de la enfermedad:
- Dejar de fumar: el tabaco es el principal factor de riesgo.
- Ejercicio supervisado: caminar de manera regular, en programas guiados, ayuda a que los músculos aprovechen mejor el oxígeno y mejora la capacidad de caminar sin dolor.
- Alimentación saludable y control del colesterol, la glucosa y la presión arterial.
Tratamiento médico
Se utilizan medicamentos que ayudan a reducir complicaciones y síntomas:
- Antiagregantes (como la aspirina o el clopidogrel) para prevenir la formación de coágulos.
- Estatinas para controlar el colesterol y estabilizar las placas en las arterias.
- En algunos casos, medicamentos que mejoran la circulación para aliviar el dolor al caminar.
Tratamientos de revascularización
Cuando los síntomas son muy limitantes o existe riesgo de pérdida de la extremidad, se recurre a procedimientos para restaurar el flujo sanguíneo:
- Angioplastia con stent o sin: mediante un catéter se dilata la arteria bloqueada (Fig.1). Y si esto no es suficiente para mantener el vaso abierto, se coloca un pequeño muelle (stent) que la mantiene abierta

Fig.1. A: Angioplastia con catéter balón (flechas blancas sólidas) de un vaso distal de la pierna ocluido. B: su resultado final con el vaso reabierto (flechas blancas vacías).
- Cirugía de bypass: se utiliza un injerto (propia vena del paciente o un conducto artificial) para desviar la sangre y saltar la obstrucción. (Fig. 2)

Fig. 2: Bypass distal a nivel del tobillo, con vena safena del mismo paciente (flechas blancas).
Conclusión
Actualmente, el tratamiento de la isquemia crónica de las piernas combina cambios de estilo de vida, fármacos y, cuando es necesario, técnicas de revascularización. El diagnóstico temprano y la prevención son fundamentales para evitar complicaciones graves, como la amputación. Caminar, cuidar la dieta y abandonar el tabaco son tan importantes como las intervenciones médicas o quirúrgicas.


































