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La aorta es la arteria principal que transporta la sangre desde el corazón hacia todo el cuerpo. Una disección aórtica ocurre cuando la capa interna de la pared de la aorta se desgarra, permitiendo que la sangre se introduzca entre sus capas y las separe. Es una urgencia médica grave que puede poner en riesgo la vida si no se trata de inmediato.
Tratamiento de la disección aórtica
El tipo de tratamiento depende de la localización de la disección y de la estabilidad del paciente:
- Medicamentos: en todos los casos, lo primero es controlar la presión arterial y la frecuencia cardíaca con fármacos intravenosos para reducir la fuerza con la que la sangre impacta en la pared de la aorta.
- Cirugía abierta: en las disecciones que afectan la parte ascendente de la aorta (cercana al corazón), suele ser necesario operar de urgencia. Se sustituye el segmento dañado por una prótesis sintética.
- Tratamiento endovascular: en disecciones de la aorta descendente, puede colocarse una endoprótesis (stent) a través de un catéter introducido por la ingle, cerrando el orificio de desgarro de la capa ínterna de la pared desde dentro para reconducir la sangre hacia la luz verdadera y evitando la propagación de la disección (Fig.1).

Fig. 1: A) Disección de la aorta descendente con orificio de entrada cerca de la arteria subclavia izquierda (flecha blanca).
B) Reparación endovascular y percutánea con el implante de una endoprotesis con un bypass previo entre la carótida y la subclavia izquierdas (flecha blanca vacía) para poder cubrir el orificio de entrada con eficacia.
Gracias a estas técnicas, la supervivencia de las disecciones tratadas a tiempo ha mejorado notablemente en los últimos años.
Prevención de la disección aórtica
Aunque no siempre es posible prevenirla, existen medidas para reducir el riesgo:
- Control estricto de la presión arterial, especialmente en personas hipertensas.
- Evitar el tabaco y mantener hábitos de vida saludables (alimentación equilibrada, ejercicio moderado, peso adecuado).
- Revisiones médicas regulares en pacientes con factores de riesgo, como antecedentes familiares, enfermedades del tejido conectivo (p. ej., síndrome de Marfan) o aneurismas conocidos.
- Cumplir el tratamiento médico indicado por el especialista y acudir rápidamente a urgencias ante dolor torácico o abdominal súbito e intenso.
Conclusión
La disección aórtica es una de las emergencias cardiovasculares más graves, pero con un diagnóstico rápido y los avances en cirugía y técnicas endovasculares, hoy en día es posible salvar muchas vidas. La prevención pasa por el control de la hipertensión, la detección precoz de aneurismas y un estilo de vida cardiosaludable.


































