Tratamientos farmacológicos

ATROPINA

El uso de la atropina es un tratamiento farmacológico que consiste en la aplicación de microdosis de un colirio de atropina que, como se ha demostrado, estimula la biosíntesis de la matriz extracelular en la esclera, aumentando así su grosor, reduciendo la elasticidad y su tendencia a la extensión. También existen evidencias, en estudios realizados en pollos, de que la atropina aumenta la liberación del neurotransmisor dopamina, lo que puede disminuir la presunta señal retiniana que controla el crecimiento del ojo y, por tanto, la miopía.

Un estudio de la Academia Americana de Oftalmología afirma que el uso de la atropina está respaldado por evidencias de nivel I en la prevención de la progresión de miopía, y la Sociedad Mundial de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo afirma que la atropina al 0,01% parece ofrecer una relación riesgo-beneficio adecuada, sin efectos secundarios visuales clínicamente significativos, y con una reducción razonable y clínicamente significativa del 50% de la progresión de la miopía. https://www.aaojournal.org/article/S0161-6420(15)00675-2/fulltext

En un protocolo desarrollado recientemente, al principio se empieza a administrar a los niños atropina a dosis baja (0,01%) y solo sucesivamente aumentar la dosis según sea necesario. Una vez iniciada la medicación, hay que supervisar la progresión cada 6 meses, durante al menos 2 años.

Los pacientes que se someten a un tratamiento con atropina necesitarán una corrección del error refractivo de lejos y pueden necesitar una corrección de cerca para reducir los síntomas visuales de cerca y lentes fotocromáticas o gafas de sol adicionales para aliviar los problemas de deslumbramiento debido al efecto de la atropina en la reducción de la capacidad de enforcar de cerca y al aumento del tamaño de la pupila.

Una vez que se ha conseguido un control adecuado de la miopía, la medicación puede continuarse hasta que el niño llegue a la adolescencia y, a continuación, reducirse según sea necesario.

Incluso después de suspender el tratamiento, es necesario vigilar a los niños durante otros 6-12 meses para asegurarse de que no haya ningún rebote.

Hoy en día, numerosas publicaciones aportan la evidencia de que el tratamiento combinado con atropina y lentes orto-K proporciona un beneficio aditivo en el control de la miopía. La atropina y la orto-K parecen ralentizar la progresión de la miopía a través de diferentes mecanismos. La atropina induce la dilatación de la pupila, lo que aumenta la iluminación de la retina y puede exponer una mayor parte de la periferia de la retina a un desenfoque miope relativo, lo que podría potenciar el efecto de la lente orto-K para frenar el crecimiento axial.