¿Hacen falta más pruebas para determinar si el cáncer se ha extendido?

cancer_pros_pruebas_1En los pacientes con enfermedad de bajo riesgo no es necesario, en general, la realización de TAC o RMN (resonancia magnética endorectal) que sí lo son en los pacientes del grupo de riesgo intermedio y elevado.

cancer_pros_pruebas_2El estudio de los huesos mediante gammagrafía ósea debe ser efectuado si hay sospecha de lesiones óseas y/o el PSA es superior a 10 ng/ml. En ocasiones se realiza un PET-TC con colina para evaluar la presencia de metástasis.


cancer_pros_pruebas_3RMN endorectal. Es una técnica de imagen que utiliza ondas magnéticas en lugar de rayos-X. La energía de las ondas magnéticas es absorbida por el organismo y después liberada dando las imágenes más detalladas que hoy en día podemos obtener de la próstata. La calidad de las imágenes, asociada en ocasiones con técnicas de espectroscopia o de inyección de contraste paramagnético es tan elevada que permite observar la zona de HBP y, si hay tumor, diferenciar entre un tumor en estadio T2 y un T3 con una especificidad del 95%. También permite detectar la presencia de ganglios linfáticos aumentados de tamaño, en la zona pelviana y es de gran ayuda para planificar las biopsias pues nos indica que áreas son sospechosas de albergar células cancerosas.

cancer_pros_pruebas_4Gammagrafía ósea. Es una prueba que nos permite detectar si el tumor ha invadido los huesos. Se realiza inyectando un isótopo radiactivo en la vena que se fija en las zonas donde el hueso esta dañado. Una cámara especial detecta los acúmulos de radiactividad y forma una imagen de todo el esqueleto. Estos acúmulos también aparecen en casos de lesiones inflamatorias (artritis), antiguos traumatismos u otras patologías óseas.