Patologías del sueño
Patologías del sueño

Trastornos respiratorios del sueño

SÍNDROME DE APNEA DE SUEÑO (SAS)

¿En qué consisten los trastornos respiratorios del sueño?

El exceso de sueño durante el día puede ser producido por varias causas, pero en la mayoría de los casos es debido al síndrome de la apnea del sueño. Este trastorno se caracteriza por interrupciones prolongadas y repetidas de la respiración de más de 10 segundos de duración (apneas) que impiden que el aire llegue debidamente a los pulmones. Las apneas repetidas acaban alterando el ritmo normal del sueño e impiden que el paciente descanse durante la noche, por lo que fácilmente se duerme durante el día. La apnea obstructiva se produce por el cierre parcial o total de la vía aérea superior, la garganta.
¿Es un trastorno frecuente?
A pesar de ser todavía poco conocido, se trata de un trastorno tan frecuente como el asma bronquial. Se estima que afecta entre el 2% y el 4% de la población adulta de los países industrializados y que la mayoría de ellos no saben que lo padecen.
¿Cuáles son los síntomas?
La enfermedad incide principalmente en hombres de edad media, generalmente obesos. Las mujeres se afectan más a partir de la menopausia. Los síntomas más llamativos referidos por la pareja del paciente son los ronquidos intensos, las pausas respiratorias y los movimientos constantes y violentos en la cama.

Los referidos por el propio paciente consisten en somnolencia diurna, a veces en condiciones inverosímiles como trabajando o hablando, crisis de ahogo durante la noche y cansancio y dolor de cabeza por las mañanas. En casos avanzados existe disminución de la capacidad intelectual, impotencia y cambio de carácter.

¿Qué complicaciones produce?
En estos enfermos son frecuentes los accidentes laborales y de tráfico. Se estima que el 25% de los accidentes de tráfico están relacionados con la apnea del sueño. Otras complicaciones también frecuentes son la hipertensión arterial, los trastornos del ritmo cardiaco, el infarto de miocardio y las alteraciones vasculares cerebrales. Todo ello comporta una mortalidad elevada.
¿Cómo se diagnostica?
Para un correcto diagnóstico es necesario realizar un estudio del sueño que se llama polisomnografía. Mediante la misma se analizan, entre otros datos, el número y la duración de las apneas, la calidad del sueño y la cantidad de oxígeno que hay en la sangre. En función de los resultados podemos confirmar la sospecha diagnóstica y establecer el tipo de gravedad.