Medicina Psicosomática

Frente al reduccionismo de los diagnósticos médicos y psiquiátricos clásicos, la medicina psicosomática integra los factores biológicos, psicológicos y sociales del paciente en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad.
Se sabe, desde hace muchos años, que las experiencias vitales, los estados emocionales que comportan y los procesos cognitivos que se desencadenan, según la personalidad de cada individuo, ejercen una considerable influencia sobre el funcionamiento biológico del cuerpo humano. La medicina psicosomática pretende valorar las relaciones entre todos estos aspectos, considerando al paciente y sus circunstancias en su globalidad. Es, por tanto, un campo médico fundamentalmente interdisciplinario.
Podemos afirmar que casi todos los trastornos "físicos" poseen factores emocionales que, en mayor o menor grado, afectan a su inicio o a su mantenimiento. Del mismo modo, casi todos los trastornos "emocionales" poseen cierta base biológica que predispone o mantiene el problema.
Si es posible, debemos buscar esta base biológica, aunque debemos tener en cuenta que la medicina posee unos medios diagnósticos limitados y el paciente se encuentra frecuentemente con la desafortunada frase: "Usted no tiene nada". En realidad, lo que el médico quiere decir es algo así como: "Con los medios de que disponemos, no podemos hallar la base biológica de su trastorno".
La medicina sólo puede buscar dónde tiene luz, que es en el limitado número de pruebas diagnósticas que cada especialidad posee. Pero queda todavía una gran superficie a oscuras, que, o bien nos es desconocida o, aún conociéndola, no podemos hacerla visible. Ahí es donde la medicina psicosomática puede iluminar, a veces de forma insuficiente, pero siempre con una mayor amplitud que la que nos aporta, hoy en día, un criterio estrictamente biologista.
La relación de trastornos en los que resulta más evidente el peso de los factores emocionales dentro del entramado biológico y psicosocial es amplísima y atañe a casi todas las especialidades médicas. Algunos de los ejemplos más conocidos son los siguientes:
  • Gastroenterología: Síndrome del intestino irritable, dispepsias, úlcera gástrica.
  • Cardiovascular: Taquicardias, hipertensión, sensación de opresión torácica.
  • Neumología: Dificultades respiratorias, asma,
  • Neurología: Mareos, vértigos, inestabilidad, cefaleas, trastornos del sueño, trastornos de la memoria.
  • Otorrinolaringología: Acúfenos, tos psicógena.
  • Reumatología: Fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, dolor crónico.
  • Dermatología: Eczemas, psoriasis, alopecia.
  • Urología: Disfunciones sexuales masculinas, incontinencia urinaria de urgencia.
  • Ginecología: Disfunciones sexuales femeninas, vulvodinia, incontinencia urinaria de urgencia.
Estos trastornos deben tratarse incluyendo un abordaje de los factores emocionales, al que algunos pacientes se resisten con el argumento de "yo no estoy loco". Debe quedar claro que la "locura" (término popular que no tiene significado médico) no guarda ninguna relación con el hecho de cuidar nuestra salud emocional, igual que cuidamos de nuestra salud física.