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Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, es oportuno recordar la importancia de la prevención y la detección precoz como elementos clave para reducir el impacto de esta enfermedad en la población.

El cáncer es una patología compleja, en la que intervienen factores genéticos, biológicos, ambientales y relacionados con el estilo de vida. Aunque no todos los tumores pueden evitarse, la evidencia científica muestra que una parte relevante de los casos se asocia a factores de riesgo modificables. Actuar sobre estos factores, junto con la participación en programas de cribado y revisiones médicas periódicas, permite reducir riesgos evitables y favorecer el diagnóstico en fases iniciales.

En España, según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2026 se diagnosticarán más de 300.000 nuevos casos de cáncer. Los tumores más frecuentes serán el cáncer colorrectal, seguido de los de mama, pulmón, próstata y vejiga urinaria. El riesgo de desarrollar cáncer aumenta con la edad, lo que subraya la importancia de integrar la prevención a lo largo de toda la vida.

A continuación, se presentan 10 recomendaciones de salud, basadas en la evidencia científica y en las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales de referencia, como la SEOM y la Organización Mundial de la Salud (OMS), orientadas a la prevención y a la detección precoz del cáncer.


1. Participar en los programas de cribado de cáncer colorrectal

El cáncer de colon y recto es uno de los más frecuentes, pero también uno de los que más se beneficia de la detección precoz. Los programas de cribado permiten identificar lesiones precancerosas o tumores en fases iniciales, cuando el tratamiento resulta más eficaz.

A partir de los 50 años, o antes en caso de antecedentes familiares, es recomendable consultar con el especialista sobre las pruebas de detección indicadas.


2. Mantener una alimentación equilibrada y rica en fibra

Una dieta basada en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales contribuye a reducir el riesgo de cáncer colorrectal y a mejorar la salud general.

Se aconseja limitar el consumo de carnes procesadas, alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares añadidos, priorizando alimentos frescos y de temporada.


3. Evitar el consumo de tabaco y limitar el alcohol

El tabaco continúa siendo el principal factor de riesgo prevenible de cáncer y está implicado en numerosos tipos de tumores. El consumo de alcohol también se asocia a un mayor riesgo oncológico.

Abandonar el hábito tabáquico y evitar o reducir el consumo de alcohol aporta beneficios significativos para la salud a corto y largo plazo.


4. Proteger la piel frente a la exposición solar

La exposición solar sin protección es el principal factor de riesgo del melanoma y de otros cánceres de piel.

El uso adecuado de protección solar, evitar las horas centrales del día y la vigilancia de la piel mediante revisiones periódicas son medidas fundamentales.


5. Realizar autoexploraciones y revisiones mamarias periódicas

La detección precoz del cáncer de mama mejora el pronóstico y permite tratamientos menos agresivos.

Conocer el propio cuerpo y seguir las recomendaciones de cribado según la edad y el riesgo individual forma parte de una estrategia preventiva adecuada.


6. Acudir a revisiones ginecológicas de forma regular

Las revisiones ginecológicas periódicas permiten detectar lesiones precancerosas del cuello uterino y otras alteraciones en fases iniciales.

La prevención se basa en el seguimiento regular, incluso en ausencia de síntomas.


7. Vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH)

El virus del papiloma humano está implicado en la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino y en otros tumores.

La vacunación frente al VPH es una medida preventiva eficaz y segura, indicada tanto en adolescentes como en adultos según criterio médico.


8. Mantener un peso saludable y realizar actividad física de forma regular

El sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo se asocian a un mayor riesgo de varios tipos de cáncer.

La práctica regular de actividad física, adaptada a cada persona, contribuye a reducir el riesgo oncológico y a mejorar la calidad de vida.


9. Escuchar al cuerpo e integrar la prevención en el cuidado de la salud

Prestar atención a síntomas persistentes o cambios en el organismo es clave para una detección precoz. Cambios en el ritmo intestinal, sangrados anómalos, bultos, lesiones cutáneas que no cicatrizan o dolor persistente deben ser valorados por un profesional sanitario.

La prevención del cáncer no es una acción puntual, sino un conjunto de decisiones mantenidas en el tiempo, que incluyen hábitos saludables, revisiones médicas periódicas y educación sanitaria.


10. Realizar revisiones urológicas periódicas

Las revisiones urológicas permiten detectar de forma precoz patologías como el cáncer de próstata, vejiga o riñón, especialmente a partir de los 50 años o antes en caso de antecedentes familiares.

La consulta con el urólogo forma parte de una estrategia preventiva integral y contribuye a un diagnóstico temprano, cuando las opciones terapéuticas son más eficaces y menos invasivas.


Prevención y detección precoz: una estrategia clave

En las últimas décadas, los avances en investigación han permitido mejorar de forma notable la supervivencia y la calidad de vida de las personas con cáncer. Aun así, la prevención y el diagnóstico precoz continúan siendo esenciales para reducir su impacto.

Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, reforzar estos mensajes contribuye a promover una cultura de la salud basada en el conocimiento, la prevención y la atención personalizada, alineada con las recomendaciones de las principales instituciones científicas.


Instituto Oncológico Teknon

El Instituto Oncológico Teknon ofrece un abordaje integral del cáncer, basado en la prevención, la detección precoz y el tratamiento personalizado. Su modelo se apoya en equipos multidisciplinares, comités de tumores y tecnología avanzada, con el objetivo de acompañar a cada paciente en todas las fases de la enfermedad, desde el diagnóstico hasta el seguimiento, priorizando la calidad de vida y la atención centrada en la persona.